The China Mail - Renacer en un salón de tatuajes, cuando la tinta cura heridas del tráfico sexual en EEUU

USD -
AED 3.672497
AFN 63.999664
ALL 80.660025
AMD 364.155001
ANG 1.790365
AOA 917.999837
ARS 1524.749693
AUD 1.426259
AWG 1.8
AZN 1.701885
BAM 1.716593
BBD 2.014833
BDT 123.096502
BGN 1.683441
BHD 0.377145
BIF 3013.033747
BMD 1
BND 1.278097
BOB 12.259622
BRL 5.188099
BSD 1.000307
BTN 95.794093
BWP 13.621802
BYN 3.022425
BYR 19600
BZD 2.011937
CAD 1.414497
CDF 2339.999941
CHF 0.827509
CLF 0.024357
CLP 961.770396
CNY 6.71325
CNH 6.722445
COP 3348.488173
CRC 454.820731
CUC 1
CUP 24.008426
CVE 96.778865
CZK 21.423997
DJF 178.136657
DKK 6.56861
DOP 59.49006
DZD 134.160706
EGP 51.846687
ERN 15
ETB 162.282003
EUR 0.878694
FJD 2.24725
FKP 0.754924
GBP 0.755755
GEL 2.614986
GGP 0.754924
GHS 11.618906
GIP 0.754924
GMD 73.499517
GNF 8797.998859
GTQ 7.639444
GYD 209.30355
HKD 7.84383
HNL 26.849519
HRK 6.613799
HTG 130.916751
HUF 321.126499
IDR 17914.1
ILS 3.04806
IMP 0.754924
INR 95.817501
IQD 1310.484048
IRR 1374575.000352
ISK 120.259944
JEP 0.754924
JMD 158.265678
JOD 0.708969
JPY 157.244497
KES 129.644095
KGS 87.448203
KHR 4068.10901
KMF 432.999601
KPW 900.000318
KRW 1354.239741
KWD 0.30864
KYD 0.833633
KZT 443.156186
LAK 22438.232325
LBP 89581.428007
LKR 330.293588
LRD 172.063018
LSL 16.32106
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.395752
MAD 9.599596
MDL 17.756616
MGA 4416.553298
MKD 54.043972
MMK 2099.36214
MNT 3596.164164
MOP 8.082152
MRU 40.243999
MUR 47.529794
MVR 15.449569
MWK 1734.585509
MXN 17.73305
MYR 4.074099
MZN 63.910238
NAD 16.32106
NGN 1326.379901
NIO 36.810462
NOK 9.55505
NPR 153.270725
NZD 1.76694
OMR 0.385571
PAB 1.000307
PEN 3.395971
PGK 4.456927
PHP 62.347007
PKR 277.197262
PLN 3.842799
PYG 5896.344407
QAR 3.646377
RON 4.629197
RSD 103.085092
RUB 84.441574
RWF 1478.474569
SAR 3.755913
SBD 8.000512
SCR 13.863013
SDG 601.483931
SEK 9.92672
SGD 1.277755
SHP 0.755002
SLE 24.649674
SLL 20969.491881
SOS 571.729495
SRD 37.667496
STD 20697.981008
STN 21.503489
SVC 8.753236
SYP 13002.000254
SZL 16.317198
THB 33.37501
TJS 9.228244
TMT 3.51
TND 2.961425
TOP 2.40776
TRY 48.977495
TTD 6.803879
TWD 31.728699
TZS 2654.934831
UAH 44.794751
UGX 3918.023434
UYU 40.075482
UZS 11839.206565
VES 852.43145
VND 25976
VUV 118.388248
WST 2.745723
XAF 576.385516
XAG 0.015553
XAU 0.000233347179
XCD 2.70255
XCG 1.80287
XDR 0.707052
XOF 576.385516
XPF 104.673717
YER 236.650352
ZAR 16.30076
ZMK 9001.184213
ZMW 19.513758
ZWL 321.999592
SSP 5712.591902
MXV 2.009542
Renacer en un salón de tatuajes, cuando la tinta cura heridas del tráfico sexual en EEUU
Renacer en un salón de tatuajes, cuando la tinta cura heridas del tráfico sexual en EEUU / Foto: © AFP

Renacer en un salón de tatuajes, cuando la tinta cura heridas del tráfico sexual en EEUU

El siete tatuado en la pierna izquierda de Emily es una herida abierta. Un recordatorio constante, doloroso, de los 17 años en los que fue víctima de tráfico sexual. Un sello impuesto por el hombre con el que comenzó su pesadilla.

Tamaño del texto:

Un día, aquel proxeneta las obligó a ella y otras mujeres a tatuarse ese número. Fue una forma de marcarlas, de mostrar que le pertenecían, una práctica habitual entre traficantes.

En un salón de tatuajes de Florida, Emily (un seudónimo) espera ilusionada a que sustituyan ese rastro del pasado por un dibujo que eligió: un corazón y una cruz.

El negocio, donde trabajan tres mujeres, ha aceptado la invitación de la oenegé Selah Freedom para ayudar a víctimas de explotación sexual a borrar las huellas de sus maltratadores.

Sentada en una camilla, Emily mira su tatuaje. Tiene 44 años y se ha ausentado de la empresa familiar de jardinería. El cuarto es amplio y luminoso. Paredes blancas, un espejo y una planta. Una pintura de mariposas enmarcada.

Todo está listo. La dueña del salón, Charity Pinegar, de 40 años, traza con cuidado el contorno del corazón y la cruz.

Un tatuaje cuenta una historia y la de Emily es triste. O así fue durante mucho tiempo. Empieza con una infancia traumática, sin cariño, que daña su autoestima y crea un vacío.

"Desde entonces sólo quise que me amaran", cuenta. "Aunque alguien me hiciera daño, eso mostraba que le importaba. Y caí en los brazos de todas las personas equivocadas".

Una de esas personas, el responsable de su tatuaje, le pidió hace años que abandonara Florida para vivir con él en otro estado. Emily se enamoró y lo siguió. Iban a casarse, estaba convencida.

Cuando entendió que su novio era un proxeneta, ya era demasiado tarde. Sufrió palizas y vio cómo el hombre obligaba a otras mujeres a prostituirse. Fue su primer contacto con lo que las supervivientes del tráfico sexual llaman "la vida".

Emily se libró de aquel encierro porque encontró un trabajo y, sobre todo, porque huyó a tiempo con la ayuda de su familia. Pero el daño estaba hecho.

Aquel episodio dio comienzo a una existencia marcada por hombres violentos. Hombres que vendieron su cuerpo y le dieron las drogas con las que creía evadirse de la realidad.

"Me enganché y estaba más o menos dispuesta a hacer todo lo que me pidieran", dice.

- Deshumanizar -

Según la Organización Internacional del Trabajo, en 2021 había 6,3 millones de víctimas de explotación sexual. Cuatro de cada cinco eran mujeres o niñas.

Estados Unidos no tiene estadísticas oficiales al respecto. Lo más cercano son datos del número nacional contra la trata de seres humanos: en 2021 recibió 7.500 llamadas para denunciar casos de tráfico sexual.

Desde 2011 Selah Freedom ha ayudado a más de 6.000 víctimas en Florida. Su programa de dos años incluye terapia psicológica, comida, ropa, alojamiento y formación laboral.

También la sustitución de los tatuajes impuestos a esas mujeres para "deshumanizarlas", explica su directora, Stacey Efaw.

Breanna Cole, de 29 años, conoce muy bien la labor de la oenegé porque, antes de trabajar en ella, fue una de sus beneficiarias.

Una infancia infeliz, con un padre ausente, le hizo buscar fuera el cariño que no encontraba en casa.

Pero a los 13 años se enamoró de un chico violento con el que descubrió las drogas. Para financiar su adicción, empezó a explotarla sexualmente. Fue el primero en hacerlo.

"Me decía: si me amas, lo harás", recuerda.

Los años siguientes fueron una bajada al infierno de las drogas intravenosas, de la vida sin techo. Tuvo varias relaciones más. En todas ellas la explotaron.

En 2016 conoció Selah Freedom, pero no estaba lista para combatir su adicción. Un año después entró en el programa. "Alcancé ese punto de ruptura. Estaba rota espiritualmente y sabía que tenía que cambiar de vida o iba a morir".

La terapia le hizo entender que había sido víctima de tráfico sexual. También le enseñó que merecía ser salvada y que, tal vez, podía ayudar a otras mujeres.

- "Estoy viva" -

Pinegar descubrió el vínculo entre los tatuajes y la explotación sexual hace apenas unos meses mientras tatuaba a una empleada de Selah Freedom. Cuando la ONG le preguntó si quería ayudar, aceptó enseguida.

Bajo la luz blanca de una lámpara de techo, la tatuadora se concentra en el corazón. Lo rellena lentamente con tinta negra. La aguja perfora la piel de Emily, que aprieta los dientes.

Su destino cambió en 2020 cuando un policía la rescató y la llevó a la oenegé. Ahí empezó a sanar las heridas, a volver a relacionarse con los demás.

"Fue bastante incómodo acostumbrarse a que alguien te quisiera sin esperar nada de ti", recuerda.

El proceso le permitió hacer las paces con su familia y conocer el amor. Ahora está casada y tiene hijos. Lo cuenta alternando la risa y el llanto, los nervios a flor de piel.

Pinegar ha terminado. Limpia el tatuaje con una gasa y lo cubre con un film transparente. Emily lo observa con temor, como si el número siete aún estuviera ahí. Calla unos segundos y dice: "Siento que estaba muerta y ahora estoy viva".

A.Kwok--ThChM