España pacta mejoras en la seguridad ferroviaria tras dos accidentes y una huelga
Sindicatos ferroviarios y el Gobierno español llegaron este lunes a un acuerdo para mejorar el mantenimiento y la seguridad de vías y trenes, tras los dos accidentes que dejaron 47 muertos a mediados de enero y en el primer día de una huelga de tres que fue desconvocada.
"El acuerdo es histórico. Hemos conseguido un hito en la seguridad ferroviaria", explicó un portavoz del sindicato Semaf a AFP tras un encuentro en Madrid entre sindicatos y el ministerio de Transportes del Gobierno de Pedro Sánchez.
"Es un extenso acuerdo que recoge 25 puntos en 10 páginas y que se agrupa en tres pilares: el de las medidas y normativas, el de la inversión en mantenimiento de infraestructuras y el de la dotación de personal necesario para llevarlo a cabo", añadió el portavoz.
De este modo, queda desconvocado un paro que aún debía durar martes y miércoles, y que, en su primer y único día causó retrasos y cientos de cancelaciones que pusieron a prueba la paciencia de cientos de miles de viajeros que ya sufren a diario problemas de la red ferroviaria, principalmente la de corta distancia.
La gota que colmó el vaso de los trabajadores fueron dos accidentes mortales a mediados de enero.
- Tras los accidentes "se nos hace más caso" -
El 18 de enero, dos trenes de alta velocidad que se cruzaron a la altura de la localidad andaluza de Adamuz, en el sur, acabaron colisionando cuando uno de ellos volcó sobre la vía de al lado, provocando la muerte a 46 personas, entre ellas el maquinista de uno de los trenes.
Al cabo de dos días, en Gelida, Cataluña, otro descarrilamiento provocado por el derrumbe de un talud sobre la vía provocó la muerte de un maquinista y heridas a varios pasajeros y llevó a detener el servicio varios días en la región.
"Es una situación que veníamos repitiendo durante mucho tiempo, tanto los sindicatos como los trabajadores, y sí que por desgracia con estos accidentes se nos está haciendo más caso", consideró Pau Mercè, del sindicato CCOO, en la estación de Sants de Barcelona.
"Llevamos años reivindicando que tiene que haber mayor mantenimiento", explicó a AFP en una manifestación en Madrid Daniel Hidalgo, portavoz del sector ferroviario del sindicato CGT.
"Los ferroviarios y las ferroviarias han dicho basta", añadió Hidalgo.
- Una red saturada -
"Hace 10 años transportábamos alrededor de 10 millones de viajeros, ahora estamos en una cifra de entre 22 y 23 millones de viajeros", es necesaria "una mayor inversión en ese mantenimiento y en esas revisiones", afirmó en la misma manifestación Arturo Vega, responsable nacional del sindicato CSIF.
Como es costumbre en España, las autoridades habían impuesto a los trabajadores la obligación de mantener hasta el 75% de los trenes de corta distancia en horas punta y el 50% el resto del día.
Aun así, en la estación madrileña de Atocha se vivieron momentos complicados sobre todo entre las 7 y las 8 de la mañana, cuando miles de personas que intentaban desplazarse a los suburbios o llegar a la capital, se encontraron con demoras y falta de información.
Los pasajeros abarrotaron los andenes hasta el punto que hubo que administrar el acceso a los mismos.
Piquetes del sindicato CCOO repartían pasquines reclamando "comprensión y apoyo" a unos viajeros de sentimientos divididos entre la solidaridad y el malestar por empezar la semana mal.
"Los accidentes recientes no son hechos aislados: son la consecuencia de decisiones que priorizan el recorte y la fragmentación del servicio frente a un ferrocarril público, seguro y bien gestionado", explicaba el pasquín del sindicato CCOO.
"No he podido salir", lamentaba Mari Carmen González, una usuaria de 58 años que intentaba ir de Madrid a Aranjuez. "No se han respetado los servicios mínimos, me parece vergonzoso".
Victoria Bulgier, una estadounidense profesora de inglés en la treintena, que tenía que desplazarse a Getafe, al sur de Madrid, dijo entender "completamente" a los trabajadores.
"No deberían trabajar en condiciones que les ponen en peligro", explicó Bulgier.
En la estación de Sants, en Barcelona, Israel Fernández, un auxiliar de enfermería de 19 años que llevaba dos horas esperando un tren tras trabajar toda la noche, estimó que el servicio atraviesa un momento "un poco lamentable", pero "al final los que nos quedamos colgados [abandonados] somos mucha gente".
S.Wilson--ThChM