The China Mail - Cazando con los inuits en la banquisa ártica que se derrite

USD -
AED 3.672499
AFN 63.49745
ALL 82.633029
AMD 367.81347
ANG 1.790403
AOA 916.999952
ARS 1461.505699
AUD 1.441639
AWG 1.8
AZN 1.715562
BAM 1.715644
BBD 2.014246
BDT 122.861805
BGN 1.69088
BHD 0.3772
BIF 2987.24539
BMD 1
BND 1.295549
BOB 6.92556
BRL 5.173098
BSD 1.000105
BTN 94.687626
BWP 13.599361
BYN 2.808821
BYR 19600
BZD 2.011333
CAD 1.418805
CDF 2264.999622
CHF 0.80976
CLF 0.023111
CLP 909.649786
CNY 6.7748
CNH 6.78915
COP 3441.24
CRC 453.69217
CUC 1
CUP 26.5
CVE 96.725381
CZK 21.24805
DJF 178.090844
DKK 6.561625
DOP 58.536115
DZD 133.598219
EGP 49.725799
ERN 15
ETB 161.234408
EUR 0.87784
FJD 2.24285
FKP 0.754878
GBP 0.75675
GEL 2.645014
GGP 0.754878
GHS 11.225636
GIP 0.754878
GMD 72.999986
GNF 8763.311637
GTQ 7.629858
GYD 209.231741
HKD 7.84001
HNL 26.757135
HRK 6.615901
HTG 130.75668
HUF 311.258997
IDR 17921
ILS 2.996975
IMP 0.754878
INR 94.746197
IQD 1310.110704
IRR 1374999.999746
ISK 126.289781
JEP 0.754878
JMD 157.423814
JOD 0.708981
JPY 161.541504
KES 129.449525
KGS 87.450353
KHR 4014.105511
KMF 430.999706
KPW 900.00035
KRW 1536.210323
KWD 0.30902
KYD 0.833436
KZT 486.473447
LAK 22146.685497
LBP 89557.448376
LKR 334.602361
LRD 182.011965
LSL 16.491476
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.417656
MAD 9.360252
MDL 17.606449
MGA 4178.106825
MKD 54.12869
MMK 2099.387374
MNT 3579.000015
MOP 8.07637
MRU 39.722981
MUR 47.960227
MVR 15.460471
MWK 1734.153231
MXN 17.485902
MYR 4.140497
MZN 63.899865
NAD 16.491476
NGN 1368.395506
NIO 36.798891
NOK 9.7818
NPR 151.500026
NZD 1.761385
OMR 0.384502
PAB 1.000105
PEN 3.385323
PGK 4.386042
PHP 61.243499
PKR 278.148213
PLN 3.759275
PYG 6096.517967
QAR 3.645646
RON 4.606095
RSD 103.033017
RUB 74.553283
RWF 1466.604677
SAR 3.754291
SBD 8.065041
SCR 14.05647
SDG 600.500902
SEK 9.70755
SGD 1.295885
SHP 0.746601
SLE 24.749695
SLL 20969.503664
SOS 571.588975
SRD 37.4305
STD 20697.981008
STN 21.491605
SVC 8.751031
SYP 110.532098
SZL 16.486254
THB 33.201501
TJS 9.275777
TMT 3.51
TND 2.960315
TOP 2.40776
TRY 46.47955
TTD 6.79047
TWD 31.661499
TZS 2625.232026
UAH 44.892717
UGX 3660.590537
UYU 40.114211
UZS 12015.842175
VES 616.865275
VND 26325
VUV 118.758526
WST 2.756325
XAF 575.410972
XAG 0.016117
XAU 0.000243
XCD 2.70255
XCG 1.8024
XDR 0.713895
XOF 575.410972
XPF 104.61587
YER 238.649784
ZAR 16.483897
ZMK 9001.192558
ZMW 17.940666
ZWL 321.999592
Cazando con los inuits en la banquisa ártica que se derrite
Cazando con los inuits en la banquisa ártica que se derrite / Foto: © AFP

Cazando con los inuits en la banquisa ártica que se derrite

En la banquisa, Hjelmer Hammeken ha avistado una foca cerca de su hoyo en el hielo. Camuflado de blanco, el cazador inuit avanza con pasos lentos sobre la nieve, se tumba y espera. Al golpear el suelo con los pies, el animal levanta la cabeza y él dispara.

Tamaño del texto:

En medio de este paisaje lunar, Hjelmer despedaza inmediatamente a su presa y engulle un trozo de hígado todavía caliente. La recompensa del cazador.

La escena es rutinaria en Ittoqqortoormitt, cerca del estrecho de Scoresby, el mayor fiordo del mundo en la costa este de Groenlandia, en los confines del Ártico.

En esta aldea de 350 habitantes de casas coloridas, todos los hombres cazan: osos si son profesionales; focas, narvales o bueyes almizcleros si son aficionados. Es un estilo de vida ancestral que se transmite de generación en generación.

Pero desde hace una veintena de años, el cambio climático y las cuotas de caza amenazan una tradición que garantiza la supervivencia de las familias inuits.

Para retratar su vida cotidiana, una videoperiodista y un fotógrafo de la AFP convivieron durante varios días a finales de abril con cazadores profesionales de Ittoqqortoormitt.

- "¿Qué pasará en los próximos 50 años?" -

Cuando llega con su trineo tirado por perros por la banquisa junto al océano, el veterano de 66 años Hjelmer Hammeken impone respeto. Es el mayor cazador de osos polares de Groenlandia: 319 abatidos en cincuenta años, siete este año.

Su reputación se remonta a los años 1980. Partía solo con sus perros hacia los glaciares del fiordo, equipado solo con una tienda y unas pocas provisiones. Después de varias semanas de expedición, podía volver con hasta tres osos.

Era la época dorada para los cazadores profesionales, que vendían las pieles de los osos al extranjero.

En 2005 se establecieron cuotas de caza para frenar la caída de población de osos polares. Este año se limitaron a 35 ejemplares, que ya se han alcanzado a finales de abril.

Por ello, ese día, Hjelmer optó por cazar una foca, que no está limitada por cuotas.

Él ha visto cómo desde principios de siglo, el cambio climático ha afectado lenta pero inexorablemente el Ártico, que se está calentando cuatro veces más deprisa que la media mundial.

"Antes, podíamos cazar todo el año", cuenta. "En invierno, el hielo era más duro (...) y el fiordo no se derretía nunca". Hoy, el hielo es menos espeso, la banquisa menos extensa y el estrecho está completamente abierto desde mediados de julio hasta principios de septiembre.

Mientras observa el horizonte junto al joven cazador Martin Madsen, el viento se va despertando, al igual que el mar. El hielo, más fino al borde de la banquisa, se vuelve inestable. El riesgo es que se desprenda. Es hora de irse.

"En agosto, toda la banquisa estará derretida, ya solo quedará el mar, un mar agitado", lo que complicará cazar focas o narvales (también sometidos a cuotas), prosigue Hjelmer.

En cuanto a los osos polares, se pregunta cómo sobrevivirán ya que cazan en la banquisa. En verano, atrapados en tierra firme y muertos de hambre, se acercan al pueblo. Es probable que en un futuro migren más al norte, apuntan los investigadores.

"¿Qué pasará en los próximos 50 años?", pregunta Hjelmer. "La caza es fundamental para nuestra supervivencia, lo necesitamos para comer, para traer dinero a casa. Es importante para el pueblo, para nuestro futuro".

- Sopa de oso polar -

Como cada mañana, Martin Madsen, de 28 años, observa el horizonte desde su ventana. Luego, consulta las previsiones meteorológicas en su celular. Hoy no hay niebla y hay mucho sol. Condiciones ideales para cazar. Agarra sus rifles y se dirige al borde de la banquisa.

Otros cazadores están ya en posición y escudriñan el paisaje. A dos kilómetros, tres osos polares están al acecho.

Para atraer a las focas, los inuits raspan el hielo con su "tooq", un largo palo de madera que imita el sonido de los pinnípedos cuando cavan el agujero en el hielo que les permite respirar.

Cuando un cazador descubre uno, grita "¡Aanavaa!" [pronunciado "Anaua": "¡Aquí una foca!") y silba para atraer al animal. Si falla, los otros pueden disparar.

Le pasó a Martin ese día. Al día siguiente, mata a una foca barbuda desde una distancia de más de 200 metros y con ayuda de su rifle calibre 222 mm. Está orgulloso. "Los perros podrán comer", dice después de haberse apresurado en regresar a la barca antes de hundirse.

Al igual que Hjelmer, Martin es uno de los 10 cazadores profesionales de Ittoqqortoormitt. Son los únicos autorizados a abatir osos polares, un título que se concede si el 100% de sus ingresos procede de la caza.

"He cazado desde niño. Crecí entre cazadores, mi padre, mi abuelo", cuenta. Las condiciones, sin embargo, han cambiado. No tanto en la manera de hacerlo --con la emergencia de celulares, satélites o motos de nieve-- sino en las condiciones de vivir de ello.

"Hoy no queda mucho por cazar", dice Martin. "Las cuotas impuestas a los cazadores no funcionan".

Las pieles de oso, que sólo pueden venderse en Groenlandia desde el embargo impuesto por la Unión Europea en 2008, alcanzan los 2.000 euros; las de foca los 40 euros, menos de la mitad que antes de que se impusiera una prohibición en 2009, que finalmente se levantó para los inuit.

Martin regresa a casa. Su esposa, Charlotte Pike, está preparando una sopa de oso polar. Tomates, zanahorias, cebolla y curry rojo.

"Dado lo poco que ganamos con la caza (...) la vida es muy difícil", dice esta mujer de 40 años, que busca una alternativa económica acogiendo turistas en su casa.

"Por no hablar", sigue, "de todo lo que oímos en el mundo sobre matar animales, no comer carne (...). Es duro para nosotros".

Martin, que nunca fue a la escuela, espera que su hijo Noah, de ocho años, tenga un futuro distinto, alejado de la caza.

- De generación en generación -

Peter, el padre de Nukappiaaluk Hammeken, de 11 años, no es cazador profesional.

Gestiona una tienda de comestibles en este pueblo del fin del mundo, a 800 km del asentamiento humano más cercano, en Groenlandia, que se abastece por barco de carga una o dos veces al año.

Nukappiaaluk Hammeken, sin embargo, sueña con ser parte de esta élite que caza presas. Aunque su número disminuye con los años.

En la juventud de Hjelmer -su tío abuelo- "casi todos los hombres del pueblo" eran cazadores profesionales.

Nukappiaaluk tendrá que esperar hasta los 12 años para poder cazar por primera vez. Para convertirse en un profesional, deberá pasar por un largo aprendizaje con los ancianos.

El requisito son los perros de trineo, obligatorios para la caza profesional.

Hoy, el tímido chico prepara a mano los collares para sus nueve cachorros. "Quiere convertirse en cazador profesional, así que le explico cómo hacerlo", dice su padre, de 38 años.

En dos meses, sus perros podrán empezar a trabajar. Nukappiaaluk tendrá que aprender a adiestrarlos, dirigirlos por la voz para que alcancen 30 km/h y ganarse su respeto: el más mínimo error puede ser fatal en este entorno hostil.

También deberá aprender a entender a sus futuras presas. Su dieta, su hábitat y sus movimientos a medida que evolucionan con el clima. Así lo hicieron las generaciones de cazadores que le precedieron.

"Si no conoces a tus antepasados, no sabes quién eres", resume su hermano Marti, de 22 años.

mpr-om-cbw-dp/dbh-sag/zm

S.Wilson--ThChM