The China Mail - Las pérdidas sin fin de la tragedia de Valencia

USD -
AED 3.672499
AFN 63.503129
ALL 83.099858
AMD 378.311305
ANG 1.790083
AOA 917.000269
ARS 1376.762024
AUD 1.440891
AWG 1.80225
AZN 1.708119
BAM 1.69121
BBD 2.021203
BDT 123.152752
BGN 1.709309
BHD 0.377509
BIF 2980.6865
BMD 1
BND 1.282811
BOB 6.934122
BRL 5.2266
BSD 1.003511
BTN 94.391913
BWP 13.675591
BYN 2.974214
BYR 19600
BZD 2.018349
CAD 1.383275
CDF 2279.99998
CHF 0.791804
CLF 0.023243
CLP 917.75965
CNY 6.901503
CNH 6.908986
COP 3701.35
CRC 466.602389
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.347419
CZK 21.154987
DJF 178.70438
DKK 6.463215
DOP 60.504391
DZD 132.696517
EGP 52.799925
ERN 15
ETB 156.694439
EUR 0.86502
FJD 2.24825
FKP 0.747836
GBP 0.748785
GEL 2.695019
GGP 0.747836
GHS 10.97146
GIP 0.747836
GMD 73.504172
GNF 8795.921985
GTQ 7.680368
GYD 209.951965
HKD 7.824315
HNL 26.573681
HRK 6.518303
HTG 131.592942
HUF 335.090135
IDR 16897
ILS 3.126203
IMP 0.747836
INR 93.955798
IQD 1314.718815
IRR 1313149.999896
ISK 123.880084
JEP 0.747836
JMD 158.070639
JOD 0.708995
JPY 159.475503
KES 129.695489
KGS 87.449197
KHR 4024.402371
KMF 426.99973
KPW 900.057798
KRW 1504.860296
KWD 0.30739
KYD 0.83627
KZT 484.190774
LAK 21636.228425
LBP 89732.015462
LKR 315.615164
LRD 184.148973
LSL 16.90412
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.398976
MAD 9.352461
MDL 17.546954
MGA 4182.664038
MKD 53.337429
MMK 2099.983779
MNT 3583.827699
MOP 8.081059
MRU 39.984608
MUR 46.629516
MVR 15.450444
MWK 1740.168102
MXN 17.804501
MYR 3.994038
MZN 63.897588
NAD 16.904046
NGN 1385.590014
NIO 36.93215
NOK 9.67145
NPR 151.028367
NZD 1.728025
OMR 0.384497
PAB 1.003502
PEN 3.470204
PGK 4.335701
PHP 60.198008
PKR 280.088894
PLN 3.695645
PYG 6529.521635
QAR 3.659719
RON 4.4075
RSD 101.60601
RUB 82.321459
RWF 1465.35287
SAR 3.751535
SBD 8.042037
SCR 13.925217
SDG 601.000303
SEK 9.375195
SGD 1.28333
SHP 0.750259
SLE 24.550369
SLL 20969.510825
SOS 573.481661
SRD 37.340501
STD 20697.981008
STN 21.185616
SVC 8.781222
SYP 111.44287
SZL 16.913113
THB 32.828954
TJS 9.608761
TMT 3.5
TND 2.944775
TOP 2.40776
TRY 44.36725
TTD 6.823498
TWD 31.907031
TZS 2575.058971
UAH 44.060825
UGX 3713.071412
UYU 40.624149
UZS 12239.233167
VES 462.09036
VND 26348.5
VUV 119.023334
WST 2.74953
XAF 567.218502
XAG 0.014687
XAU 0.000226
XCD 2.70255
XCG 1.808646
XDR 0.705441
XOF 567.223406
XPF 103.126392
YER 238.650351
ZAR 17.01625
ZMK 9001.199459
ZMW 18.791291
ZWL 321.999592
Las pérdidas sin fin de la tragedia de Valencia
Las pérdidas sin fin de la tragedia de Valencia / Foto: © AFP

Las pérdidas sin fin de la tragedia de Valencia

Sumergidos hasta la cintura, varios bomberos sacuden el agua oscura en la que flotan maderas, palos y residuos. Buscan posibles víctimas en este túnel entre dos localidades ahora destruidas cerca de la ciudad española de Valencia, donde hace unos días una ola de barro arrasó con todo.

Tamaño del texto:

"Los sótanos están todos inundados, yo entiendo que ahora cuando empiecen a sacar el agua van a salir bastantes fallecidos", explica Javier López sacudiéndose las manos manchadas de barro.

Él se dio la vuelta a tiempo cuando vio entrar una "catarata" de agua en el túnel que queda al lado de su casa, cuya planta inferior está ahora arrasada.

Minutos antes, un compañero le había dicho que la vecina Benetúser, donde tiene su empresa, se estaba inundando.

"La empresa, la oficina, la nave, los vehículos, los coches que teníamos aquí en la calle, está todo perdido", cuenta abatido.

Varios amigos le ayudan ahora a sacar el fango de la parte baja de su casa, donde una raya marrón de más de un metro recuerda sobre su cocina arrasada hasta dónde llegó el agua en la terrible tarde del martes.

"Estamos todos en shock", reconoce sobre el estado de esta poblada zona del área metropolitana de la tercera ciudad de España.

- "Estampida" -

Unas calles más allá, junto a la iglesia de la vecina Sedaví, otro camión de bomberos trata de drenar el agua que anega un garaje de dos pisos de los que no se sabe si todos pudieron salir.

"Nos vino una ola como de cuatro o cinco palmos, que luego se incrementó porque llevaba mucha fuerza. Los coches que venían se montaban unos encima de otros", describe Paquita, una vecina de 76 años que vio todo desde su balcón.

Quiere pensar que todo el mundo consiguió sacar los coches del estacionamiento, de donde los vehículos huían "en estampida", pero cuatro días después de la tragedia todavía hay muchas incertidumbres en Valencia.

"Hay gente que lo ha perdido todo y encima está buscando familiares", indica con la voz entrecortada.

- "Nos han dejado solos" -

Pese al incesante trabajo de residentes y voluntarios, las huellas del desastre aparecen a cada paso. Una mujer irrumpe en gritos en mitad de la calle y los vecinos corren a asistirla. Acaba de ver cómo la riada ha destrozado su negocio.

Pirámides de coches cortan el paso en algunas calles, con tramos inaccesibles. En otras, los objetos inservibles por el barro se apilan entre las aceras, mientras los vecinos siguen sacando fango sin cesar.

"Gracias a la gente que ha venido a ayudarnos, a todos, porque por parte de las autoridades, nadie", lamenta con la voz vibrante de indignación Estrella Cáceres, de 66 años.

La actividad es frenética en la planta baja de la que ha sido su casa desde hace 40 años. Amigos y familiares vacían habitaciones inservibles y tratan de rescatar recuerdos de esta vivienda en la que Estrella estaba con sus nietos cuando los sorprendió la riada.

Gracias a una segunda planta se salvaron. "Si no, ahora igual no estábamos mi nieta y a lo mejor yo", explica.

Al fondo de la casa, su marido Manuel trata de limpiar la parte trasera, donde el agua casi alcanzó el metro y medio de altura. Sabe bien lo que hace, fue bombero durante 33 años y ahora le ha tocado estar del otro lado de la tragedia.

"Esto va a tardar meses, porque el coche no lo podemos sacar y hasta que no venga la UME y retire todo, no podemos sacar nada", dice, en referencia al cuerpo militar de rescate.

Frente a la única farmacia que queda abierta en Alfafar, decenas de vecinos hacen fila. Desde aquí la vida cotidiana todavía se ve muy lejos y los vecinos de esta zona arrasada no saben cuándo dejarán de contar pérdidas.

"Yo sé de gente muerta y desaparecida, mucha", dice Charo de la Rosa, mientras aguarda para comprar medicamentos para sus padres.

"Son vecinos, son gente que quieres, que te has criado con ellos (...) Gente a la que no vas a volver a ver, y la muerte tan difícil que han tenido, y tan cruel, se hubiera podido evitar", lamenta esta trabajadora de hostelería. "Nos han dejado solos".

A.Sun--ThChM