The China Mail - Las pérdidas sin fin de la tragedia de Valencia

USD -
AED 3.672498
AFN 63.498607
ALL 82.78735
AMD 368.501999
ANG 1.790403
AOA 917.000233
ARS 1470.935397
AUD 1.448551
AWG 1.80125
AZN 1.694136
BAM 1.718856
BBD 2.018008
BDT 123.091796
BGN 1.69088
BHD 0.376982
BIF 2985
BMD 1
BND 1.297974
BOB 6.938524
BRL 5.200103
BSD 1.001973
BTN 94.864877
BWP 13.624819
BYN 2.814079
BYR 19600
BZD 2.015116
CAD 1.42222
CDF 2269.000131
CHF 0.810875
CLF 0.023222
CLP 913.970582
CNY 6.790496
CNH 6.802015
COP 3430.81
CRC 454.535468
CUC 1
CUP 26.5
CVE 97.375044
CZK 21.317505
DJF 177.719531
DKK 6.57855
DOP 58.550417
DZD 133.670989
EGP 49.723596
ERN 15
ETB 161.535521
EUR 0.88006
FJD 2.24575
FKP 0.754878
GBP 0.758185
GEL 2.645039
GGP 0.754878
GHS 11.22497
GIP 0.754878
GMD 72.50203
GNF 8774.99996
GTQ 7.644241
GYD 209.623413
HKD 7.840915
HNL 26.807458
HRK 6.626024
HTG 131.00145
HUF 313.018979
IDR 17955.45
ILS 2.99632
IMP 0.754878
INR 94.90525
IQD 1312.563167
IRR 1375050.000192
ISK 126.699631
JEP 0.754878
JMD 157.717811
JOD 0.709021
JPY 161.572007
KES 129.398478
KGS 87.449913
KHR 4010.000075
KMF 430.999912
KPW 900.00035
KRW 1537.540179
KWD 0.30898
KYD 0.834996
KZT 487.384102
LAK 22188.337654
LBP 89725.095575
LKR 335.228721
LRD 182.352683
LSL 16.522564
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.429642
MAD 9.377774
MDL 17.639408
MGA 4185.964758
MKD 54.189119
MMK 2099.387374
MNT 3579.000015
MOP 8.091488
MRU 39.79664
MUR 47.960034
MVR 15.460373
MWK 1737.391847
MXN 17.582298
MYR 4.144989
MZN 63.898816
NAD 16.522564
NGN 1370.503286
NIO 36.867777
NOK 9.82313
NPR 151.78296
NZD 1.769295
OMR 0.384528
PAB 1.001977
PEN 3.39166
PGK 4.394272
PHP 61.597039
PKR 278.668893
PLN 3.76925
PYG 6107.983882
QAR 3.652503
RON 4.615502
RSD 103.302995
RUB 74.501377
RWF 1469.343633
SAR 3.755291
SBD 8.065041
SCR 14.865013
SDG 600.500677
SEK 9.75682
SGD 1.29776
SHP 0.746601
SLE 24.749832
SLL 20969.503664
SOS 572.656446
SRD 37.482985
STD 20697.981008
STN 21.530796
SVC 8.767412
SYP 110.532098
SZL 16.517116
THB 33.385497
TJS 9.293141
TMT 3.51
TND 2.965857
TOP 2.40776
TRY 46.489702
TTD 6.803181
TWD 31.711016
TZS 2625.007993
UAH 44.976754
UGX 3667.442985
UYU 40.189832
UZS 12038.49365
VES 616.865275
VND 26331.5
VUV 118.758526
WST 2.756325
XAF 576.48558
XAG 0.016346
XAU 0.000246
XCD 2.70255
XCG 1.805774
XDR 0.716966
XOF 576.48558
XPF 104.811706
YER 238.649628
ZAR 16.591502
ZMK 9001.205488
ZMW 17.97425
ZWL 321.999592
Las pérdidas sin fin de la tragedia de Valencia
Las pérdidas sin fin de la tragedia de Valencia / Foto: © AFP

Las pérdidas sin fin de la tragedia de Valencia

Sumergidos hasta la cintura, varios bomberos sacuden el agua oscura en la que flotan maderas, palos y residuos. Buscan posibles víctimas en este túnel entre dos localidades ahora destruidas cerca de la ciudad española de Valencia, donde hace unos días una ola de barro arrasó con todo.

Tamaño del texto:

"Los sótanos están todos inundados, yo entiendo que ahora cuando empiecen a sacar el agua van a salir bastantes fallecidos", explica Javier López sacudiéndose las manos manchadas de barro.

Él se dio la vuelta a tiempo cuando vio entrar una "catarata" de agua en el túnel que queda al lado de su casa, cuya planta inferior está ahora arrasada.

Minutos antes, un compañero le había dicho que la vecina Benetúser, donde tiene su empresa, se estaba inundando.

"La empresa, la oficina, la nave, los vehículos, los coches que teníamos aquí en la calle, está todo perdido", cuenta abatido.

Varios amigos le ayudan ahora a sacar el fango de la parte baja de su casa, donde una raya marrón de más de un metro recuerda sobre su cocina arrasada hasta dónde llegó el agua en la terrible tarde del martes.

"Estamos todos en shock", reconoce sobre el estado de esta poblada zona del área metropolitana de la tercera ciudad de España.

- "Estampida" -

Unas calles más allá, junto a la iglesia de la vecina Sedaví, otro camión de bomberos trata de drenar el agua que anega un garaje de dos pisos de los que no se sabe si todos pudieron salir.

"Nos vino una ola como de cuatro o cinco palmos, que luego se incrementó porque llevaba mucha fuerza. Los coches que venían se montaban unos encima de otros", describe Paquita, una vecina de 76 años que vio todo desde su balcón.

Quiere pensar que todo el mundo consiguió sacar los coches del estacionamiento, de donde los vehículos huían "en estampida", pero cuatro días después de la tragedia todavía hay muchas incertidumbres en Valencia.

"Hay gente que lo ha perdido todo y encima está buscando familiares", indica con la voz entrecortada.

- "Nos han dejado solos" -

Pese al incesante trabajo de residentes y voluntarios, las huellas del desastre aparecen a cada paso. Una mujer irrumpe en gritos en mitad de la calle y los vecinos corren a asistirla. Acaba de ver cómo la riada ha destrozado su negocio.

Pirámides de coches cortan el paso en algunas calles, con tramos inaccesibles. En otras, los objetos inservibles por el barro se apilan entre las aceras, mientras los vecinos siguen sacando fango sin cesar.

"Gracias a la gente que ha venido a ayudarnos, a todos, porque por parte de las autoridades, nadie", lamenta con la voz vibrante de indignación Estrella Cáceres, de 66 años.

La actividad es frenética en la planta baja de la que ha sido su casa desde hace 40 años. Amigos y familiares vacían habitaciones inservibles y tratan de rescatar recuerdos de esta vivienda en la que Estrella estaba con sus nietos cuando los sorprendió la riada.

Gracias a una segunda planta se salvaron. "Si no, ahora igual no estábamos mi nieta y a lo mejor yo", explica.

Al fondo de la casa, su marido Manuel trata de limpiar la parte trasera, donde el agua casi alcanzó el metro y medio de altura. Sabe bien lo que hace, fue bombero durante 33 años y ahora le ha tocado estar del otro lado de la tragedia.

"Esto va a tardar meses, porque el coche no lo podemos sacar y hasta que no venga la UME y retire todo, no podemos sacar nada", dice, en referencia al cuerpo militar de rescate.

Frente a la única farmacia que queda abierta en Alfafar, decenas de vecinos hacen fila. Desde aquí la vida cotidiana todavía se ve muy lejos y los vecinos de esta zona arrasada no saben cuándo dejarán de contar pérdidas.

"Yo sé de gente muerta y desaparecida, mucha", dice Charo de la Rosa, mientras aguarda para comprar medicamentos para sus padres.

"Son vecinos, son gente que quieres, que te has criado con ellos (...) Gente a la que no vas a volver a ver, y la muerte tan difícil que han tenido, y tan cruel, se hubiera podido evitar", lamenta esta trabajadora de hostelería. "Nos han dejado solos".

A.Sun--ThChM