The China Mail - Yelena Osipova, la "conciencia de San Petersburgo", una valiente de 76 años

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Yelena Osipova, la "conciencia de San Petersburgo", una valiente de 76 años
Yelena Osipova, la "conciencia de San Petersburgo", una valiente de 76 años / Foto: © AFP

Yelena Osipova, la "conciencia de San Petersburgo", una valiente de 76 años

La pintora Yelena Osipova, de 76 años, había dormido poco porque tenía que preparar unas pancartas contra la guerra para manifestarse en San Petersburgo el 9 de mayo. Pero apenas puso un pie en la calle, unos desconocidos se las arrebataron y salieron corriendo.

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"Me dolió, había estado trabajando media noche pero, sobre todo, porque me gustaban mucho esas pancartas. Es evidente que la agresión estaba organizada", dice a la AFP la mujer, de ojos azules y pelo blanco.

Osipova, que viste una falda larga y una blusa oscura, se mueve con dificultad. Pero detrás de su voz dulce se esconde una activista decidida.

¿La prueba? Solo había pasado una hora desde que fue agredida, que la artista ya salía de casa con una nueva pancarta. Su objetivo en ese 9 de mayo, día en el que Rusia celebra la victoria sobre la Alemania nazi en 1945, era expresar su desacuerdo con el conflicto en Ucrania y lanzar un llamado a la paz.

Muy conocida en la segunda ciudad del país, la prensa la bautizó "la conciencia de San Petersburgo" por su firme oposición,desde hace 20 años, al poder de Vladimir Putin.

Empezó a manifestarse dos años después de que el líder llegara a la presidencia, en el 2000. Desde entonces, la pintora, que de niña conoció la época de Stalin, sale a la calle para denunciar los crímenes del poder ruso siempre que lo considera necesario.

Así lo hizo en octubre de 2002, cuando los combatientes chechenos tomaron como rehenes a un millar de espectadores en el teatro Dubrovka. El asalto lanzado por las autoridades rusas se saldó con la muerte de casi doscientas personas. También salió a protestar en 2014, contra la anexión de la Crimea ucraniana y contra la guerra en el este de Ucrania.

"Lo esencial es que la gente diga esas palabras prohibidas hoy: 'no' a la guerra", afirma Osipova, exprofesora de pintura, en alusión a una expresión que ha desembocado en un buen número de acciones judiciales por críticas al ejército.

- "No puedo callarme" -

"Si [la gente] asume todo lo que pasa, significa que no piensan en sus hijos", añade con amargura, antes de reanudar su trabajo con las pancartas.

"Dedico mis pancartas a esta idea: ¿qué mundo le estamos dejando a nuestros hijos?", comenta, mostrando sus obras. En una de ellas se ve el rostro de una niña, que grita "¡No a la guerra!" con los colores amarillo y azul (los de la bandera ucraniana) de fondo.

En otra también hay dibujado un niño, con el lema: "¿Qué mundo estamos dejando?".

"No puedo callarme desde 2002 porque el silencio es una señal de que se está de acuerdo con todo lo que ocurre en mi patria. Y es por eso que salgo a la calle", sostiene.

Su apartamento, de dos habitaciones, de techos altos y desconchados, con molduras de escayola, se encuentra en el corazón de la otrora capital imperial. En él han vivido tres generaciones de su familia.

Está lleno de cuadros y pancartas con eslóganes pacifistas como "no quiero ser carne de cañón", acompañado de la imagen de un soldado; "Esposas y madres, detengan la guerra" o "Todos somos rehenes de la política provocadora del poder imperial".

Al fondo de una habitación hay una gran fotografía de un joven, su hijo Iván, el único que tuvo, fallecido de tuberculosis en 2009, a los 28 años.

"Hace mucho tiempo que no temo por mí", dice con una sonrisa triste Yelena Osipova, a pesar de los múltiples arrestos,

En general, la policía suele acompaña hasta su casa sin que pase por la comisaría.

"No hay que tener miedo de nada en la patria de uno. Si amas tu patria, tienes que sentirte en ella como si fueras 'el dueño'", concluye.

Z.Huang--ThChM