The China Mail - Las difíciles jornadas de una médica en una ciudad ucraniana bombardeada

USD -
AED 3.672504
AFN 65.000368
ALL 81.431326
AMD 361.239406
ANG 1.789785
AOA 918.000367
ARS 1544.046724
AUD 1.452222
AWG 1.8
AZN 1.70397
BAM 1.754002
BBD 2.018116
BDT 124.801578
BGN 1.747831
BHD 0.378548
BIF 2997.982153
BMD 1
BND 1.283978
BOB 12.019192
BRL 5.504904
BSD 1.002018
BTN 94.051388
BWP 13.802968
BYN 3.000673
BYR 19600
BZD 2.015246
CAD 1.41125
CDF 2320.000362
CHF 0.820469
CLF 0.024951
CLP 981.982871
CNY 6.676504
CNH 6.670804
COP 3236.357114
CRC 454.419084
CUC 1
CUP 24.048249
CVE 98.887942
CZK 21.83445
DJF 178.43146
DKK 6.708504
DOP 60.885162
DZD 136.261154
EGP 53.769786
ERN 15
ETB 164.454778
EUR 0.896804
FJD 2.265604
FKP 0.7479
GBP 0.748083
GEL 2.59504
GGP 0.7479
GHS 11.707995
GIP 0.7479
GMD 74.503851
GNF 8874.938344
GTQ 7.657056
GYD 210.062329
HKD 7.84204
HNL 26.930631
HRK 6.76901
HTG 131.321465
HUF 326.000354
IDR 18108.5
ILS 3.18593
IMP 0.7479
INR 93.910504
IQD 1519.035021
IRR 1891353.000352
ISK 122.790386
JEP 0.7479
JMD 159.024259
JOD 0.70904
JPY 158.47504
KES 130.209408
KGS 87.447804
KHR 4082.328147
KMF 442.00035
KPW 899.999961
KRW 1363.803789
KWD 0.31098
KYD 0.83512
KZT 449.127842
LAK 22542.486884
LBP 89728.711717
LKR 333.213757
LRD 170.342137
LSL 16.570826
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.412269
MAD 9.794718
MDL 17.910408
MGA 4553.159051
MKD 55.203803
MMK 2099.697346
MNT 3600.739032
MOP 8.088606
MRU 40.453791
MUR 47.030378
MVR 15.403739
MWK 1737.500561
MXN 18.62354
MYR 4.061504
MZN 63.903729
NAD 16.570826
NGN 1347.210377
NIO 36.87727
NOK 9.459904
NPR 150.482041
NZD 1.807175
OMR 0.384144
PAB 1.002108
PEN 3.451773
PGK 4.566611
PHP 63.108038
PKR 277.126855
PLN 3.94555
PYG 6263.39626
QAR 3.662795
RON 4.792204
RSD 105.484059
RUB 81.925564
RWF 1478.947132
SAR 3.756342
SBD 8.048583
SCR 13.773553
SDG 601.503676
SEK 9.894504
SGD 1.282704
SHP 0.748923
SLE 22.950371
SLL 20969.504398
SOS 572.620062
SRD 37.583504
STD 20697.981008
STN 21.972109
SVC 8.76732
SYP 13001.999685
SZL 16.565176
THB 33.550369
TJS 9.243442
TMT 3.5
TND 2.998341
TOP 2.40776
TRY 50.141304
TTD 6.795211
TWD 32.775304
TZS 2647.773642
UAH 45.39348
UGX 4098.470921
UYU 40.312094
UZS 11956.414511
VES 896.316404
VND 25582.5
VUV 119.504303
WST 2.787821
XAF 588.264929
XAG 0.019249
XAU 0.00024594347
XCD 2.70255
XCG 1.805838
XDR 0.707052
XOF 588.264929
XPF 106.954845
YER 236.625037
ZAR 16.51943
ZMK 9001.203584
ZMW 20.360522
ZWL 321.999592
SSP 5745.505339
MXV 2.095222
Las difíciles jornadas de una médica en una ciudad ucraniana bombardeada
Las difíciles jornadas de una médica en una ciudad ucraniana bombardeada / Foto: © AFP

Las difíciles jornadas de una médica en una ciudad ucraniana bombardeada

En un centro de salud de la ciudad ucraniana de Bajmut, situada en primera línea de fuego, la doctora Elena Molchanova conduce a los pacientes a un pequeño despacho calentado con una estufa de leña, donde entrega medicamentos o rellena certificados de defunción.

Tamaño del texto:

A veces, sus visitantes, los últimos residentes de la ciudad bombardeada a diario y sin servicios esenciales, sólo buscan refugiarse del frío.

Con 40 años, ella es una de las cinco profesionales médicos que pueden brindar cuidados a las 8.000 personas que, según las autoridades, aún permanecen en la ciudad.

En los últimos meses, Bajmut es el epicentro de una lucha encarnizada entre las fuerzas rusas y ucranianas en la región de Donetsk, que Moscú quiere controlar totalmente.

Antes de la guerra, cuando la ciudad bullía con su población de unos 70.000 habitantes, los pasillos de la clínica donde trabaja Molchanova estaban iluminados, los aseos funcionaban y el mostrador de recepción estaba atendido.

Ahora, se limita a un despacho, con pilas desordenadas de material médico y papeles amontonados.

A la médica le preocupa que la gran ventana, detrás de su escritorio, se rompa si uno de los proyectiles que se estrellan en la ciudad cae demasiado cerca. Pero no piensa marcharse.

"Cuando me matriculé en la facultad de Medicina, hice el juramento hipocrático y no puedo abandonar a esta gente", explica a AFP. "Vienen aquí en busca de atención médica y se la proporcionamos lo mejor que podemos", destaca.

- Ancianos o personas con discapacidad -

Muchos de los que siguen viviendo en medio de los combates en Bajmut y la cercana ciudad de Soledar -descritos por un alto funcionario ucraniano como los "más sangrientos" desde que Rusia invadió el país en febrero 2022- son ancianos o tienen discapacidades.

Molchanova subraya que la disponibilidad de medicamentos y equipos, especialmente para problemas psiquiátricos o enfermedades crónicas como la diabetes, es esporádica, y eso en el mejor de los casos.

Los suministros dependen de lo que llega del ministerio de Sanidad, de organizaciones sin fines de lucro o incluso de lo que se recupera de los edificios bombardeados, como las dos sillas de ruedas que trajeron los soldados el miércoles por la tarde.

"El primero en llegar es el primero en ser atendido", explica Molchanova. "No hay suficientes jeringas ni agujas de insulina. La medicación para el corazón se agotó muy rápido. Hay suficiente paracetamol pero eso no curará a los pacientes", lamenta.

Aunque Molchanova no siempre puede ofrecer atención médica, ella, su marido y otros dos médicos también proporcionan alivio a los residentes de Bajmut acogiéndolos en sótanos contiguos al centro de salud donde viven.

En las habitaciones, de techos bajos e iluminadas con lámparas, hay pilas de gruesos troncos para alimentar las estufas.

Gracias a un generador, los residentes pueden cargar sus teléfonos celulares y acceder a internet mientras escapan del frío.

El tiempo gélido hace que Molchanova ya no se preocupe por refrigerar la insulina, pero como consecuencia de las bajas temperaturas se multiplican los pacientes con resfriados o quemaduras por las estufas.

Pero las jornadas tambien incluyen el llenado de certificados de defunción. Oleksiy Stepanov vino a ver a la doctora para pedir el correspondiente a su vecino, de 83 años, que murió en su casa, donde habían volado las ventanas.

Tetiana, que pidió no dar su apellido, vino a recoger medicinas para su vecino, un hombre de 81 años, sordo, ciego y postrado en la cama. "No tiene ni idea de que hay una guerra ni que nos están bombardeando", comenta.

Antes su familia le pagaba para que cuidara de él, pero ahora se queda por su propia voluntad. "Tengo miedo de llevarme a este anciano conmigo. No está en condiciones de viajar así que aquí me quedo", resume.

A.Kwok--ThChM