The China Mail - Malasia: Éxito económico único

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Malasia: Éxito económico único




Malasia ha recorrido un camino económico excepcional, transformándose de una economía basada en la agricultura y los recursos naturales a una potencia industrial y tecnológica en el sudeste asiático. Este artículo explora cómo el país ha implementado estrategias económicas únicas, combinando planificación estatal, apertura al comercio global y reformas estructurales para lograr un crecimiento inclusivo y sostenible.

En las últimas cinco décadas, Malasia ha reducido significativamente la pobreza extrema, pasando de una economía dependiente de la agricultura y las materias primas, como el caucho, el estaño y el aceite de palma, a un modelo diversificado centrado en la manufactura y los servicios. Desde la independencia en 1957, el país ha ejecutado planes quinquenales que han guiado su desarrollo, promoviendo la inversión en infraestructura, educación y sectores de alto valor agregado. Este enfoque de planificación centralizada, combinado con una economía de mercado abierta, ha permitido a Malasia convertirse en un actor clave en las cadenas de suministro globales, especialmente en la producción de semiconductores y productos electrónicos.

Uno de los pilares del éxito económico de Malasia ha sido su integración en el comercio internacional. Con exportaciones que representan más del 60% de su PIB, el país ha capitalizado su ubicación estratégica y su participación en acuerdos comerciales como la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) y el Acuerdo Integral y Progresivo para la Asociación Transpacífica (CPTPP). Esta apertura ha atraído inversión extranjera directa, especialmente en industrias de alta tecnología, lo que ha impulsado el crecimiento del empleo y la productividad.

En 2023, Malasia lanzó el Nuevo Plan Maestro Industrial (NIMP) 2030, una ambiciosa hoja de ruta para fortalecer su sector manufacturero. Este plan busca incrementar la contribución del sector al PIB hasta los 587.500 millones de ringgit, crear 3,3 millones de empleos y elevar el salario medio a 4.510 ringgit para 2030. Además, el país ha priorizado la digitalización, con un enfoque en cerrar la brecha digital entre empresas grandes y pequeñas, promoviendo plataformas digitales y pagos electrónicos, especialmente tras la aceleración de la digitalización durante la pandemia de COVID-19.

El Marco Económico Madani, introducido recientemente, refleja el compromiso de Malasia con una reestructuración económica que combine crecimiento con equidad. Este marco promueve la transición hacia una economía verde, con objetivos como alcanzar emisiones netas cero para 2050, y fomenta la inversión en industrias de alto valor, como la electrónica y las energías renovables. A diferencia de otros países, Malasia ha equilibrado el crecimiento económico con políticas de inclusión, como la Nueva Política Económica (NEP) de 1971, que buscó reducir la pobreza entre los malayos y redistribuir la riqueza, aunque no sin controversias.

A pesar de los desafíos, como la desaceleración del comercio global en 2023 y las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, Malasia ha demostrado resiliencia. Su economía creció un 3,8% en 2023, impulsada por la demanda interna y el sector servicios, y se proyecta un crecimiento de entre 4% y 5% en 2024. La inflación se ha mantenido estable, en torno al 2,5%-3%, gracias a subsidios energéticos y controles de precios, mientras que el desempleo ha vuelto a niveles prepandémicos del 3,3%.

Malasia también ha invertido en mejorar su competitividad global, ocupando el puesto 34 en el Informe de Competitividad Global 2024 y el 33 en el Índice Global de Innovación. Estas clasificaciones reflejan su capacidad para innovar y adaptarse a las tendencias globales, como la digitalización y la sostenibilidad. Además, el país ha fortalecido sus servicios gubernamentales digitales, con un 70-90% de los servicios públicos digitalizados en 2022, aunque aún enfrenta retos en la adopción de soluciones digitales centradas en el ciudadano.

El enfoque de Malasia en la educación y el capital humano ha sido otro factor clave. La proporción de trabajadores con educación terciaria creció del 23% en 2010 al 35,5% en 2023, lo que ha permitido al país competir en industrias de alta tecnología. Sin embargo, persisten desafíos, como la necesidad de reducir las barreras no arancelarias, flexibilizar el mercado laboral y mejorar la protección social para amortiguar el impacto de las reformas de subsidios.

En conclusión, el modelo económico de Malasia destaca por su capacidad para combinar planificación estatal con apertura al mercado, priorizando la diversificación, la sostenibilidad y la inclusión. A medida que el país avanza hacia su objetivo de convertirse en una nación de altos ingresos, su enfoque innovador sigue siendo un ejemplo para otras economías emergentes.