The China Mail - Trampa de Trump en Ucrania

USD -
AED 3.67315
AFN 63.999854
ALL 81.303924
AMD 369.999856
ANG 1.789884
AOA 917.99987
ARS 1387.732402
AUD 1.382696
AWG 1.80125
AZN 1.701538
BAM 1.65949
BBD 2.014662
BDT 122.963617
BGN 1.668102
BHD 0.37735
BIF 2975
BMD 1
BND 1.266376
BOB 6.911825
BRL 4.939797
BSD 1.000288
BTN 94.642615
BWP 13.384978
BYN 2.824803
BYR 19600
BZD 2.011777
CAD 1.36295
CDF 2316.0003
CHF 0.778199
CLF 0.022779
CLP 896.529694
CNY 6.81125
CNH 6.81345
COP 3726.85
CRC 456.404426
CUC 1
CUP 26.5
CVE 93.950108
CZK 20.77875
DJF 177.7199
DKK 6.36165
DOP 59.549388
DZD 132.320988
EGP 52.719712
ERN 15
ETB 157.093427
EUR 0.851315
FJD 2.18395
FKP 0.736622
GBP 0.73565
GEL 2.679803
GGP 0.736622
GHS 11.249871
GIP 0.736622
GMD 73.479026
GNF 8780.000088
GTQ 7.635589
GYD 209.238393
HKD 7.835498
HNL 26.629766
HRK 6.413501
HTG 130.892895
HUF 305.415995
IDR 17317.7
ILS 2.903605
IMP 0.736622
INR 94.531704
IQD 1310
IRR 1313000.000151
ISK 122.409629
JEP 0.736622
JMD 157.609595
JOD 0.708977
JPY 156.324991
KES 129.179689
KGS 87.420501
KHR 4013.507442
KMF 419.000003
KPW 900.003495
KRW 1446.390023
KWD 0.30794
KYD 0.83356
KZT 463.200855
LAK 21969.999848
LBP 89381.099728
LKR 320.221287
LRD 183.575002
LSL 16.534975
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.33992
MAD 9.198503
MDL 17.194712
MGA 4159.999565
MKD 52.465393
MMK 2099.549246
MNT 3579.649525
MOP 8.073157
MRU 39.898247
MUR 46.790081
MVR 15.455003
MWK 1742.000159
MXN 17.257698
MYR 3.924979
MZN 63.909889
NAD 16.534973
NGN 1362.560492
NIO 36.719754
NOK 9.28215
NPR 151.428014
NZD 1.676953
OMR 0.384547
PAB 1.000288
PEN 3.462502
PGK 4.33825
PHP 60.790139
PKR 278.774999
PLN 3.60278
PYG 6121.903517
QAR 3.644029
RON 4.483027
RSD 99.928037
RUB 74.759728
RWF 1460
SAR 3.745223
SBD 8.019432
SCR 13.934011
SDG 600.504601
SEK 9.25531
SGD 1.267803
SHP 0.746601
SLE 24.650148
SLL 20969.496166
SOS 571.49969
SRD 37.410993
STD 20697.981008
STN 21.2
SVC 8.752206
SYP 111.203697
SZL 16.539891
THB 32.209914
TJS 9.347679
TMT 3.505
TND 2.872499
TOP 2.40776
TRY 45.230075
TTD 6.778611
TWD 31.387972
TZS 2592.182996
UAH 43.857246
UGX 3761.369807
UYU 40.193288
UZS 12075.00027
VES 493.496435
VND 26325
VUV 118.250426
WST 2.722585
XAF 556.574973
XAG 0.012928
XAU 0.000213
XCD 2.70255
XCG 1.802793
XDR 0.696429
XOF 557.510149
XPF 101.87499
YER 238.625003
ZAR 16.39367
ZMK 9001.201118
ZMW 18.930729
ZWL 321.999592

Trampa de Trump en Ucrania




El nuevo intento de la Casa Blanca para poner fin a la guerra en Ucrania ha provocado un terremoto diplomático y moral en Europa y Kyiv. El presidente estadounidense propuso un plan de 28 puntos negociado con uno de los hombres de confianza del Kremlin que exige a Ucrania renunciar a parte de los territorios ocupados por Rusia, aceptar un recorte drástico de su ejército y abandonar definitivamente su aspiración de ingresar en la OTAN. A cambio, recibiría garantías de seguridad ambiguas y un futuro levantamiento de las sanciones contra Moscú. La iniciativa incluye incluso el reconocimiento legal de Crimea y el Donbás como territorios rusos y la eliminación de los misiles de largo alcance que permiten a las fuerzas ucranianas golpear la retaguardia de su adversario.

Para la mayoría de los europeos y de la propia Ucrania, la propuesta resulta indigerible porque premia la agresión y no impone restricciones equivalentes a Rusia. Kiev tendría que reducir sus tropas a 600 000 efectivos, mientras que Moscú mantendría intacta su capacidad militar. El plan también abriría la puerta a reintegrar a Rusia en el G8 y a levantar sanciones económicas sin abordar la responsabilidad por los crímenes cometidos durante la invasión. Las únicas garantías de seguridad contemplan que un «ataque significativo y sostenido» ruso se considere una amenaza para la comunidad transatlántica, pero sin obligación de intervención. Para muchos analistas, se trata de una repetición de las promesas incumplidas que recibió Ucrania al renunciar a su arsenal nuclear en los años noventa.

La reacción en Europa fue rápida. En la cumbre del G‑20 celebrada en Johannesburgo, líderes de Francia, Alemania, Reino Unido y otros países señalaron que el documento estadounidense puede servir como base para negociar pero necesita cambios profundos. La llamada «E3» europea (Londres, París y Berlín) elaboró una contrapropuesta en la que el límite de fuerzas ucranianas sube a 800 000 soldados en tiempo de paz y las negociaciones territoriales parten de la línea de contacto actual en lugar de asumir que zonas enteras son ya «de facto rusas». También exige que cualquier recorte militar se compense con un pacto de seguridad parecido al Artículo 5 de la OTAN y que los activos soberanos rusos congelados se destinen íntegramente a reconstruir Ucrania. Estos ajustes son un intento de proteger a Kiev sin provocar una ruptura con Washington.

El presidente Volodímir Zelenskiy rechazó públicamente la idea de ceder territorio o dignidad a cambio de un alto el fuego. En un mensaje a la nación, señaló que Ucrania se enfrenta a la disyuntiva de perder su libertad o arriesgar el apoyo de su aliado más poderoso, y prometió luchar para que no se sacrifiquen la dignidad ni la libertad de su pueblo. Las autoridades ucranianas también han hecho hincapié en que la Constitución prohíbe renunciar a territorio y que cualquier acuerdo debe contar con el respaldo del Parlamento y la sociedad. Desde las trincheras de la región de Pokrovsk, los soldados se preguntan por qué deberían seguir defendiendo sus fronteras si finalmente se les obliga a entregarlas.

El Kremlin, por su parte, ha guardado silencio sobre la letra del borrador pero sigue exigiendo que Ucrania renuncie a la OTAN y ceda las cuatro provincias que Rusia reclama como propias. Moscú aprovecha la indefinición para continuar su ofensiva sobre la infraestructura energética ucraniana, ganar terreno en el Donbás y presionar a la población civil en vísperas del invierno. La diplomacia rusa observa con interés las divergencias entre Washington y sus aliados europeos y calcula que cualquier retraso en la ayuda occidental juega a su favor.

El presidente estadounidense ha dado a Kiev un ultimátum: aceptar el plan antes del 27 de noviembre o continuar un conflicto que ya ha causado decenas de miles de muertos. Insinuó que su propuesta puede modificarse, pero condicionó su apoyo futuro a que Zelenskiy haga concesiones. La estrategia ha sido interpretada como una trampa: si Ucrania rechaza el acuerdo, corre el riesgo de perder el respaldo militar y financiero de Estados Unidos; si lo acepta, verá recortada su soberanía y su capacidad de defensa. Tanto Bruselas como Kiev temen que la prisa de Washington por cerrar un acuerdo responda más a cálculos electorales internos que a una visión de paz justa y duradera.

Los países europeos intentan ganar tiempo. Han convocado a sus asesores de seguridad a Ginebra para intentar mejorar el texto estadounidense y han subrayado que cualquier cláusula relativa a la Unión Europea o la Alianza Atlántica requiere su aprobación. Además, los líderes nórdicos y bálticos han prometido seguir suministrando armamento a Kiev, recordando que la derrota de Ucrania tendría consecuencias desestabilizadoras para todo el continente. Aun así, la sensación en las capitales europeas es de preocupación: el margen para cambiar el plan es estrecho y la presión sobre Kiev aumenta.

A medida que se acerca la fecha límite impuesta por la Casa Blanca, no se vislumbra una solución que concilie la soberanía ucraniana con las exigencias rusas y estadounidenses. Mientras algunos observadores defienden que el borrador es al menos un punto de partida para negociar, otros advierten que aceptar estas condiciones sentaría un peligroso precedente al legitimar la conquista territorial. En el campo de batalla, la guerra continúa; en las mesas de negociaciones, las posiciones siguen alejadas. Por ahora, la «trampa» parece cerrar el horizonte: Ucrania está atrapada entre la resistencia y la rendición, y el mundo observa una vez más cómo la paz se disuelve en discursos y plazos.