The China Mail - Trump avala Submarino Nuclear

USD -
AED 3.672497
AFN 64.503112
ALL 81.069514
AMD 361.549984
ANG 1.789785
AOA 918.000008
ARS 1524.210102
AUD 1.43039
AWG 1.8
AZN 1.700356
BAM 1.743829
BBD 2.014417
BDT 123.721084
BGN 1.747831
BHD 0.377781
BIF 3002.474199
BMD 1
BND 1.279451
BOB 11.686453
BRL 5.036898
BSD 1.000134
BTN 94.889261
BWP 13.713165
BYN 2.983818
BYR 19600
BZD 2.011502
CAD 1.405935
CDF 2315.000357
CHF 0.82457
CLF 0.024929
CLP 981.130357
CNY 6.67915
CNH 6.678395
COP 3160.56
CRC 454.28202
CUC 1
CUP 24.00428
CVE 98.602137
CZK 21.685601
DJF 178.099352
DKK 6.66532
DOP 61.513085
DZD 134.42898
EGP 54.374402
ERN 15
ETB 160.906512
EUR 0.89172
FJD 2.258096
FKP 0.751528
GBP 0.749295
GEL 2.595036
GGP 0.751528
GHS 11.687293
GIP 0.751528
GMD 73.502956
GNF 8797.497197
GTQ 7.646492
GYD 209.208602
HKD 7.848415
HNL 26.939603
HRK 6.716703
HTG 130.833872
HUF 324.185977
IDR 17987.25
ILS 3.101495
IMP 0.751528
INR 94.817599
IQD 1516.294414
IRR 1795727.497478
ISK 121.403806
JEP 0.751528
JMD 158.942169
JOD 0.709028
JPY 158.108023
KES 129.840204
KGS 87.450325
KHR 4068.999763
KMF 439.000044
KPW 899.999961
KRW 1327.910233
KWD 0.31017
KYD 0.833489
KZT 452.159957
LAK 22492.500395
LBP 89550.000379
LKR 331.452008
LRD 171.102932
LSL 16.410303
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.420389
MAD 9.781598
MDL 17.833435
MGA 4550.00041
MKD 54.963867
MMK 2099.540776
MNT 3598.083246
MOP 8.085328
MRU 40.194858
MUR 47.259624
MVR 15.450126
MWK 1741.999798
MXN 18.44385
MYR 4.083203
MZN 63.910217
NAD 16.410192
NGN 1329.109934
NIO 36.845003
NOK 9.390295
NPR 151.823815
NZD 1.759685
OMR 0.384508
PAB 1.000129
PEN 3.448499
PGK 4.50225
PHP 63.071988
PKR 276.824984
PLN 3.89908
PYG 5768.724951
QAR 3.642027
RON 4.7494
RSD 104.719025
RUB 83.14892
RWF 1475
SAR 3.763651
SBD 8.058149
SCR 13.799437
SDG 601.533829
SEK 9.909535
SGD 1.278725
SHP 0.750188
SLE 24.680187
SLL 20969.504398
SOS 571.498808
SRD 37.702706
STD 20697.981008
STN 21.95
SVC 8.751165
SYP 13001.999685
SZL 16.409964
THB 33.631994
TJS 9.211455
TMT 3.5
TND 3.00397
TOP 2.40776
TRY 49.578101
TTD 6.785253
TWD 32.6663
TZS 2642.473018
UAH 45.096251
UGX 4160.276757
UYU 40.158351
UZS 12044.999718
VES 879.788902
VND 25875
VUV 119.358066
WST 2.773115
XAF 584.929879
XAG 0.017483
XAU 0.000242664259
XCD 2.70255
XCG 1.802595
XDR 0.707052
XOF 584.929879
XPF 106.490302
YER 236.150349
ZAR 16.440575
ZMK 9001.197342
ZMW 19.978334
ZWL 321.999592
SSP 5816.545442
MXV 2.081999

Trump avala Submarino Nuclear




El 29 de octubre de 2025, en la ciudad surcoreana de Gyeongju, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con su homólogo surcoreano Lee Jae‑myung durante la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica de Asia‑Pacífico (APEC). Tras semanas de negociaciones comerciales y de seguridad, ambos mandatarios anunciaron un amplio acuerdo que, entre otras cosas, reduce los aranceles estadounidenses a los productos surcoreanos y compromete a Seúl a realizar inversiones masivas en territorio estadounidense. Pero la noticia que más sorprendió a la región fue la autorización de Washington para que Corea del Sur pueda construir un submarino de propulsión nuclear.

Una decisión que rompe precedentes
Donald Trump comunicó públicamente que ha dado luz verde a Corea del Sur para pasar de los antiguos submarinos diésel a una nave impulsada por reactor nuclear. Según explicó en su red social, la embarcación se construirá en los astilleros de Filadelfia, propiedad del grupo surcoreano Hanwha Ocean, adquirido por esa compañía en 2024. Desde el punto de vista del mandatario, fabricar el submarino en Estados Unidos permitirá revitalizar la industria naval estadounidense y reforzar la alianza con Seúl. Además, Trump afirmó que el gobierno surcoreano se comprometió a comprar grandes cantidades de petróleo y gas a Estados Unidos y a realizar inversiones por 150 000 millones de dólares en el sector naval estadounidense y otros 200 000 millones en distintos sectores industriales.

Esta autorización es histórica porque, desde la década de 1950, Estados Unidos ha compartido su tecnología de propulsión nuclear sólo con el Reino Unido. Con ella, Corea del Sur se incorporaría al reducido grupo de países capaces de operar submarinos de propulsión nuclear, junto a Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y la India. A diferencia de los proyectos de la alianza AUKUS, que suministra reactores a Australia, la propuesta surcoreana contempla un único submarino y excluye la incorporación de armamento nuclear; la solicitud de Seúl se centra en emplear combustible enriquecido para mejorar autonomía y capacidades de seguimiento submarino.

Detalles del acuerdo comercial y las inversiones
El pacto alcanzado durante la visita de Trump contempla la reducción de los aranceles estadounidenses a productos surcoreanos al 15 % desde el 25 %, a cambio de que Seúl financie 350 000 millones de dólares en inversiones y compras. De ese total, 150 000 millones se destinarán específicamente al sector naval estadounidense en un plazo de varios años, y los 200 000 millones restantes irán a otros sectores clave, con un límite de 20 000 millones de dólares por año para evitar una desestabilización de la moneda surcoreana. Además, las inversiones de empresas surcoreanas en Estados Unidos superarán los 600 000 millones de dólares e incluirán la compra de equipamiento militar por valor de 25 000 millones para 2030. El acuerdo comercial también excluye los semiconductores, pero ambos gobiernos aseguran que las condiciones para esos productos no serán peores que las concedidas a Taiwán.

Reacciones y debate regional
La decisión de Washington generó reacciones inmediatas en Asia oriental. Corea del Norte, que en los últimos años ha desarrollado submarinos experimentales de propulsión nuclear y mantiene un programa de armas estratégicas, vio en la autorización una amenaza a su posición militar. China, por su parte, instó a Estados Unidos y Corea del Sur a respetar los compromisos de no proliferación nuclear y a no desestabilizar la región. Mientras tanto, el ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, manifestó que Tokio debe debatir la posibilidad de incorporar submarinos de propulsión nuclear en su flota. Japón opera actualmente submarinos diésel‑eléctricos de la clase Taigei y su legislación limita el uso militar de la energía atómica, por lo que un viraje hacia reactores nucleares implicaría cambios legales y grandes inversiones. Sin embargo, el avance chino en este campo y las ambiciones norcoreanas han reactivado el debate político en Tokio.

Dentro de Corea del Sur, algunos legisladores y expertos cuestionan la necesidad y el costo del proyecto. Observan que el astillero de Filadelfia carece de experiencia en la construcción de submarinos de guerra y que, aunque la industria surcoreana posee tecnología avanzada, desarrollar un reactor naval puede llevar casi una década. Además, las disposiciones del Acuerdo 123 sobre energía atómica, vigente entre Estados Unidos y Corea del Sur, prohíben a Seúl enriquecer uranio o reprocesar combustible con fines militares. Para operar un submarino nuclear, Seúl depende de la cooperación estadounidense tanto para el suministro de combustible como para transferir la tecnología necesaria.

Organizaciones de control de armas también advirtieron que un submarino nuclear surcoreano podría abrir la puerta al uso de uranio altamente enriquecido con fines militares, lo que exigiría nuevas salvaguardias por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica. Los defensores del proyecto replican que un submarino de propulsión nuclear tiene mayor autonomía y capacidad de vigilancia que uno diésel‑eléctrico, por lo que podría vigilar mejor la península coreana e incluso liberar recursos de la Marina estadounidense en la región.

Contexto internacional y significado estratégico
La autorización de Donald Trump llega en un momento de crecientes tensiones en el Indo‑Pacífico. China ha modernizado su flota de submarinos nucleares y expande su presencia en el Mar de China Meridional. Corea del Norte ha anunciado planes para construir un submarino nuclear táctico y ha profundizado sus vínculos militares con Rusia. Por su parte, Estados Unidos busca reforzar la disuasión extendida en la región y preservar su influencia frente al auge chino. La decisión de permitir un submarino nuclear surcoreano puede interpretarse como un mensaje político a Pekín y como una herramienta para fortalecer la alianza Seúl‑Washington. No obstante, expertos señalan que la medida también comercializa la relación, pues condiciona la cooperación de seguridad a fuertes compromisos económicos por parte de Corea del Sur.

En paralelo a la autorización, Trump anunció su intención de reanudar las pruebas de armas nucleares, suspendidas desde 1992. Este anuncio ha generado inquietud en la comunidad internacional y se interpreta como parte de una estrategia de presión sobre otras potencias que han probado misiles de crucero de alcance casi ilimitado. La conjunción de ambos anuncios –la autorización para el submarino surcoreano y el retorno de las pruebas nucleares estadounidenses– marca un giro significativo en la política de seguridad de Washington y subraya el regreso de la competición nuclear como eje de la geopolítica mundial.

Perspectivas
Aunque la autorización estadounidense permite a Corea del Sur embarcarse en la construcción de su primer submarino de propulsión nuclear, el proyecto sigue rodeado de incógnitas. Se necesitan acuerdos precisos sobre el suministro y el tipo de combustible, la participación de la industria surcoreana, los costos y los plazos de construcción. Igualmente, cualquier avance requerirá la aceptación de los parlamentos y la opinión pública en ambos países. Corea del Sur deberá equilibrar su deseo de mayor autonomía defensiva con las obligaciones de no proliferación y con las preocupaciones de sus vecinos.

En definitiva, la luz verde de Donald Trump a Corea del Sur para construir un submarino de propulsión nuclear constituye un hecho sin precedentes que reconfigura la seguridad en Asia oriental. Refuerza la alianza bilateral a través de un intercambio de inversiones y tecnología, pero también suscita debates sobre la proliferación nuclear, la competencia con China y el costo político y económico de la disuasión en el siglo XXI.