The China Mail - Crisis entre Trump y el dólar

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Crisis entre Trump y el dólar




La relación entre Donald Trump y la Reserva Federal se ha deteriorado de manera dramática. La Administración estadounidense ha lanzado una investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, alegando irregularidades en el testimonio que ofreció ante el Senado sobre los costos de renovación de la sede del banco central. El Departamento de Justicia ha enviado citaciones y ha amenazado con formular una acusación formal.

Aunque la Administración justifica la medida por supuestos excesos presupuestarios en las obras de la Fed, el propio Powell considera que la pesquisa es un pretexto para presionarlo a recortar los tipos de interés. En una inusual declaración en vídeo, señaló que el Gobierno utiliza el caso como un intento de socavar la independencia de la política monetaria y subrayó que los tipos de interés deben establecerse en función de las condiciones económicas y no de los deseos del presidente.

El detonante de la crisis fue el deseo de Trump de ver reducidos rápidamente los tipos de interés para abaratar el crédito e impulsar el crecimiento. Powell, quien fue nombrado presidente de la Fed en 2018, ha defendido un enfoque gradual para evitar un repunte de la inflación. Las tensiones han ido en aumento desde la reelección de Trump en 2024, hasta llegar a la amenaza de imputación y a la posibilidad de que el mandatario destituya o incluso encarcele al presidente del banco central.

Consecuencias inmediatas en los mercados
La reacción de los mercados no se hizo esperar. Tras conocerse la apertura de la investigación, el valor del dólar cayó frente a las principales divisas y el oro alcanzó máximos históricos. Los futuros de las acciones estadounidenses retrocedieron, reflejando la creciente preocupación por la estabilidad del sistema financiero. La perspectiva de que el presidente ejerza presión política sobre la Fed ha aumentado el riesgo de volatilidad en los tipos de interés y de una pérdida de confianza en los activos estadounidenses.

Analistas advirtieron que la amenaza de criminalizar a Powell es una escalada sin precedentes que podría desencadenar consecuencias no deseadas. Karl Schamotta, estratega jefe de mercado en Corpay, afirmó que las acciones de la Administración podrían “cortar las piernas” al banco central y generar una serie de efectos contraproducentes. La depreciación del dólar en los días posteriores al anuncio evidenció la sensibilidad de las divisas a la percepción de la independencia de la Fed.

La independencia del banco central en juego
La Reserva Federal es la institución encargada de fijar la política monetaria de Estados Unidos. Su independencia se considera un pilar del sistema económico porque le permite tomar decisiones impopulares, como subir los tipos de interés, sin presiones electorales. Powell recordó que la labor del banco central consiste en lograr la estabilidad de precios y el pleno empleo, y que su gestión se basa en pruebas y análisis económicos.

Sin embargo, la ofensiva de Trump plantea un desafío a esa independencia. El senador Thom Tillis, miembro del Comité Bancario del Senado, denunció que la amenaza de imputación cuestiona la credibilidad del Departamento de Justicia y dijo que se opondrá a la confirmación de cualquier candidato propuesto por el presidente para la Fed hasta que se resuelva el conflicto. Otros senadores, incluidos miembros del propio partido del presidente, han criticado la investigación por considerarla un intento de coacción que debilita la institución.

La Administración también busca destituir a la gobernadora de la Fed Lisa Cook, acusada sin pruebas de fraude hipotecario. La audiencia sobre su posible destitución llegará al Tribunal Supremo en las próximas semanas. Estos movimientos se interpretan como un intento de remodelar la Fed con personas más afines a la agenda presidencial y de establecer un mayor control sobre la política monetaria.

¿Puede Trump “destruir” el dólar?
La idea de que el presidente pueda destruir el dólar surge del temor a que un ataque directo a la independencia del banco central erosione la confianza internacional en la moneda estadounidense. Una Fed subordinada a los intereses políticos podría tomar decisiones orientadas al corto plazo, como recortes agresivos de tipos, que alimenten la inflación y generen una fuga de capitales. Algunos analistas advierten que un debilitamiento de la autonomía de la Fed podría acelerar la desdolarización, proceso por el cual otros países y bloques económicos buscan reducir su dependencia del dólar para sus transacciones comerciales y sus reservas.

Además, el caso de Turquía se cita con frecuencia como advertencia: el presidente Recep Tayyip Erdoğan obligó al banco central turco a mantener los tipos bajos a pesar de la inflación, lo que llevó a un encarecimiento del crédito y a tasas de inflación superiores al 80 %. En Estados Unidos, los mercados de bonos ya han mostrado signos de tensión; el rendimiento de la deuda a largo plazo se ha incrementado y los inversores exigen mayores primas para financiar al gobierno.

Por otra parte, la Reserva Federal controla las tasas a corto plazo, pero los mercados determinan los tipos a largo plazo. Si los inversores perciben que la política monetaria está politizada y que la inflación se mantendrá alta, podrían exigir rendimientos más elevados, encareciendo las hipotecas y los préstamos a empresas y hogares. Un incremento persistente de los tipos podría frenar el crecimiento y, paradójicamente, debilitar el dólar en lugar de fortalecerlo.

Reacciones políticas y económicas
La polémica ha provocado reacciones en todo el espectro político. El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, calificó la investigación como “un ataque a la independencia de la Fed” que amenaza la fortaleza y la estabilidad de la economía estadounidense. Desde el oficialismo, la Casa Blanca se ha limitado a decir que las acusaciones son un asunto del Departamento de Justicia y ha vuelto a arremeter contra la gestión de Powell, calificándolo de inepto.

Economistas de renombre y ex presidentes de la Fed han emitido una declaración conjunta en la que condenan la interferencia política. Peter Conti‑Brown, historiador de la Fed, afirmó que el proceso constituye un “punto bajo” en la historia de la banca central porque recurre al peso de la ley para castigar al banco por negarse a ceder ante la presión presidencial.

Powell, cuya gestión al frente de la Fed finalizará formalmente en mayo pero cuyo mandato como miembro de la Junta de Gobernadores se extiende hasta 2028, reiteró que no piensa dimitir y que seguirá trabajando con integridad para cumplir con el mandato que le otorgó el Senado. En palabras del propio Powell: “El servicio público a veces exige mantenerse firme ante las amenazas”.

Escenarios posibles y consecuencias
Si la investigación desemboca en una acusación formal, sería la primera vez en la historia de Estados Unidos que un presidente de la Fed afronta cargos penales. La incertidumbre resultante podría intensificar la volatilidad de los mercados. Un desenlace extremo en el que Trump lograra destituir o incluso encarcelar a Powell abriría un escenario inédito: la posibilidad de que la Casa Blanca nombrara a un sucesor dispuesto a seguir sus directrices sobre tipos de interés. Esto supondría un giro radical en la gobernanza económica estadounidense y pondría a prueba la resiliencia de las instituciones democráticas.

En el contexto internacional, una pérdida de confianza en la Fed podría acelerar la búsqueda de alternativas al dólar. El auge de los acuerdos comerciales en monedas nacionales entre países emergentes y el impulso de bloques económicos como los BRICS para crear mecanismos de pago independientes del dólar ya indican un proceso de desdolarización incipiente. Cualquier señal de que la política monetaria estadounidense se somete a intereses partidistas daría argumentos adicionales a quienes promueven el uso de otras divisas de reserva.

Conclusión
Las tensiones entre Donald Trump y la Reserva Federal han alcanzado un nivel sin precedentes. La amenaza de encarcelar al presidente del banco central y de tomar el control de la política monetaria supone un desafío directo a la independencia de una institución clave para la estabilidad económica global. Si bien todavía está por verse hasta dónde llegará este enfrentamiento, la reacción inicial de los mercados y las críticas de legisladores y economistas reflejan el enorme riesgo que conlleva politizar la gestión del dinero. La confianza en el dólar —y, en última instancia, en la economía de Estados Unidos— podría verse comprometida si no se preservan los principios de independencia y transparencia que han sustentado al banco central durante más de un siglo.