The China Mail - Un cartel desafía al estado

USD -
AED 3.673021
AFN 64.497229
ALL 80.969857
AMD 361.359899
ANG 1.789785
AOA 916.999462
ARS 1524.242503
AUD 1.43287
AWG 1.8
AZN 1.767659
BAM 1.74212
BBD 2.012426
BDT 123.598208
BGN 1.747831
BHD 0.37765
BIF 2995
BMD 1
BND 1.278237
BOB 11.675159
BRL 5.035301
BSD 0.999132
BTN 94.798398
BWP 13.69985
BYN 2.981094
BYR 19600
BZD 2.009486
CAD 1.41079
CDF 2313.4971
CHF 0.826275
CLF 0.024929
CLP 981.119726
CNY 6.691202
CNH 6.68239
COP 3169.79
CRC 453.826798
CUC 1
CUP 23.980333
CVE 98.217189
CZK 21.708991
DJF 177.719659
DKK 6.667798
DOP 61.451444
DZD 134.429052
EGP 53.903801
ERN 15
ETB 163.206182
EUR 0.89185
FJD 2.25795
FKP 0.750648
GBP 0.751597
GEL 2.589901
GGP 0.750648
GHS 11.685001
GIP 0.750648
GMD 73.5026
GNF 8844.094881
GTQ 7.639034
GYD 209.00734
HKD 7.8477
HNL 26.820882
HRK 6.721898
HTG 130.705681
HUF 323.61018
IDR 18050.8
ILS 3.1035
IMP 0.750648
INR 94.960045
IQD 1514.774979
IRR 1795877.505993
ISK 121.489667
JEP 0.750648
JMD 158.78431
JOD 0.709004
JPY 158.505501
KES 129.800372
KGS 87.450258
KHR 4068.089503
KMF 440.000136
KPW 899.999961
KRW 1333.42954
KWD 0.31095
KYD 0.83268
KZT 451.722955
LAK 22482.018394
LBP 89478.016105
LKR 331.122819
LRD 170.366279
LSL 16.42449
LTL 2.95274
LVL 0.604891
LYD 6.412478
MAD 9.77184
MDL 17.816041
MGA 4529.360679
MKD 54.914955
MMK 2099.513869
MNT 3596.411813
MOP 8.077478
MRU 40.003029
MUR 47.260194
MVR 15.460261
MWK 1732.62013
MXN 18.42063
MYR 4.082503
MZN 63.899405
NAD 16.424417
NGN 1330.469855
NIO 36.770142
NOK 9.502095
NPR 151.676406
NZD 1.765462
OMR 0.384498
PAB 0.999132
PEN 3.447023
PGK 4.544503
PHP 63.006974
PKR 276.59385
PLN 3.89754
PYG 5763.047022
QAR 3.642032
RON 4.749959
RSD 104.749733
RUB 82.74982
RWF 1476.78686
SAR 3.763551
SBD 8.064647
SCR 14.026998
SDG 601.501546
SEK 9.911105
SGD 1.279645
SHP 0.754745
SLE 24.680013
SLL 20969.504398
SOS 571.064633
SRD 37.699323
STD 20697.981008
STN 21.822878
SVC 8.742551
SYP 13001.999685
SZL 16.419114
THB 33.593979
TJS 9.202594
TMT 3.51
TND 2.982711
TOP 2.40776
TRY 49.57293
TTD 6.778453
TWD 32.491104
TZS 2649.967991
UAH 45.052265
UGX 4156.255985
UYU 40.119539
UZS 12034.649387
VES 878.910596
VND 25894.5
VUV 118.97233
WST 2.787823
XAF 585.015161
XAG 0.017513
XAU 0.000241509726
XCD 2.70255
XCG 1.80082
XDR 0.707052
XOF 585.015161
XPF 106.228901
YER 236.150048
ZAR 16.43586
ZMK 9001.193572
ZMW 19.959203
ZWL 321.999592
SSP 5750.775019
MXV 2.079501

Un cartel desafía al estado




La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», abatido por el Ejército mexicano en Tapalpa a finales de febrero de 2026 con apoyo de inteligencia estadounidense, marcó el fin de una época. Hasta entonces el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) había sido considerado la organización criminal más poderosa del país. Con su caída, el Gobierno de Claudia Sheinbaum y la Administración de Donald Trump anunciaron una gran victoria en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, analistas señalan que este golpe podría desatar una guerra interna: el CJNG no es un grupo monolítico, sino una red descentralizada que opera como una franquicia y participa en prácticamente todos los mercados ilícitos, desde el fentanilo hasta la extorsión. Su estructura fue diseñada para sobrevivir a la ausencia de su fundador, por lo que la caída del líder abre la puerta a disputas entre sus distintas células regionales.

La fragmentación no es un fenómeno nuevo. Desde 2006, cuando el Gobierno de Felipe Calderón militarizó la lucha contra las drogas con apoyo de Estados Unidos, cada vez que se elimina a un capo surge una lucha sucesoria y aparecen nuevos grupos criminales. El resultado es más violencia y desplazamientos masivos. Aun así, los cárteles se refuerzan y amplían su control territorial. Dos décadas después, amplias zonas del país han pasado de ser seguras a inseguras; hasta 30 000 mexicanos mueren cada año en actos de violencia relacionados con el crimen y cientos de miles han sido desplazados.

La amenaza del CJNG tras la caída de su jefe
Los expertos coinciden en que el CJNG no se ha debilitado estructuralmente. El investigador Carlos Malamud destaca que la gran diferencia con los cárteles de antaño es su capacidad para operar de forma «poliactiva», diversificando su negocio y controlando rutas, mercados locales y sistemas de extorsión. La organización ha perfeccionado un modelo de franquicia: en lugar de enviar a sus propios hombres a todas partes, arrienda sus siglas y métodos a bandas locales a cambio de una parte de las ganancias. Para ello emplea tecnología punta, desde drones hasta vehículos blindados caseros, y contrata ingenieros y especialistas. Esta capacidad le permite instalarse en zonas donde el aparato estatal es débil.

La ausencia del heredero natural Rubén Oseguera González («El Menchito»), extraditado a Estados Unidos en 2020 y sometido a juicios por narcotráfico y uso de armas, alimenta el riesgo de una guerra interna. La sucesión podría recaer en diversos brazos armados regionales que intentarán imponerse violentamente. Para la sociedad mexicana, esto se traduce en posibles enfrentamientos en Jalisco, Michoacán, Guerrero y otros estados donde las células del CJNG disputan territorios.

La rebelión de los pueblos en Guerrero
El vacío de autoridad y la violencia creciente no solo provienen del CJNG. En las montañas de Guerrero, un panorama de grupos armados rivales, bandas locales y fuerzas de autodefensa refleja la complejidad del conflicto. En Guajes de Ayala, un grupo de unas 50 personas se ha organizado desde 2020 para evitar que el cártel La Nueva Familia Michoacana (LNFM) se apodere de sus comunidades. Armados con fusiles AK‑47, granadas y otros equipos militares introducidos clandestinamente desde Estados Unidos, patrullan la zona y vigilan con drones la presencia de unos cien pistoleros del cártel. El líder Javier Hernández explica que no quieren pertenecer a ninguna organización criminal ni ceder el territorio.

Esta autodefensa surgió cuando la LNFM intentó tomar el control de siete comunidades a lo largo de una ruta estratégica hacia el puerto de Acapulco y comenzó a talar ilegalmente y a reclutar por la fuerza a los habitantes. Al no recibir protección del Ejército ni de la policía, los vecinos decidieron armarse. Durante casi un año se sucedieron tiroteos; muchas familias huyeron, reduciendo la población de 1 600 a 400 personas. Tras una pausa, el cártel regresó con laboratorios de fentanilo y drones. Actualmente, los pueblos están casi desiertos, con casas vacías y escuelas cerradas; algunos habitantes no han vuelto a ver a sus familiares en años.

Guerrero es uno de los estados más afectados por la fragmentación de los cárteles. Un informe de la DEA señala que en la región operan al menos cinco cárteles, además de bandas locales y grupos de autodefensas; muchos de estos últimos han sido cooptados por cárteles rivales o han derivado en fuerzas paramilitares. La proliferación de grupos armados es un desafío para la presidenta Sheinbaum, que, bajo presión de Washington, intenta reducir la violencia sin aceptar tropas extranjeras.

Designación como grupo terrorista y sanciones
La Nueva Familia Michoacana ha pasado de ser un grupo criminal regional a un enemigo declarado de Estados Unidos. En febrero de 2025, el Departamento de Estado la designó Organización Terrorista Extranjera y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro sancionó a sus dirigentes. La nota oficial subraya que la LNFM, basada en Guerrero y Michoacán, trafica fentanilo, metanfetamina, heroína y cocaína a Estados Unidos y ha utilizado drones para lanzar bombas contra rivales, secuestrar y extorsionar comunidades mexicanas. La designación implica el bloqueo de los bienes de sus líderes y la prohibición a cualquier persona estadounidense de realizar transacciones con ellos.

A pesar de estas medidas, la fuerza del cártel no depende únicamente de sus líderes. Los hermanos Johnny y José Alfredo Hurtado Olascoaga, conocidos como «Los Hermanos Hurtado», continúan coordinando las actividades criminales desde refugios en la sierra, mientras que otros miembros de la familia se encargan del lavado de dinero, el tráfico de armas y la minería ilegal. La colaboración entre la LNFM y células locales, así como el empleo de drones y explosivos, revela un nivel de organización militar que supera el control de muchos gobiernos estatales.

La respuesta de Estados Unidos: ¿hacia una guerra?
Tras la muerte de «El Mencho», la Casa Blanca endureció su discurso. La secretaria de prensa Karoline Leavitt advirtió que los cárteles «no pueden tocar a un solo estadounidense o afrontarán graves consecuencias». Confirmó que la operación para abatir al jefe del CJNG contó con participación estadounidense y recordó que Washington designó a los cárteles como organizaciones terroristas y utiliza «medidas letales» contra narcolanchas. En entrevista con Fox News, Leavitt señaló que Estados Unidos está coordinando y presionando al Gobierno mexicano para intensificar la lucha contra el narcotráfico. Los disturbios posteriores a la muerte de Oseguera Cervantes, con 25 militares mexicanos muertos y decenas de bloqueos y ataques, refuerzan la percepción de que los cárteles responden de forma violenta ante cada golpe.

Donald Trump no se ha limitado a advertencias. En marzo de 2026, durante la cumbre «Escudo de las Américas» celebrada en Florida, firmó una proclamación que establece como prioridad la destrucción de los cárteles y la movilización de ejércitos aliados para desmantelarlos. México fue excluido del encuentro, lo que, según el exdirector de operaciones internacionales de la DEA Mike Vigil, se debe a la negativa de la presidenta Sheinbaum a permitir el ingreso de tropas estadounidenses. Trump comparó a los cárteles con Al Qaeda e ISIS y señaló a México como origen de la problemática. Vigil advirtió que la estrategia de atacar militarmente a los cárteles podría causar la muerte de civiles y que la verdadera solución requiere intercambio de información y cooperación conjunta.

Debate sobre la militarización y las causas profundas
Los reclamos de Washington chocan con un creciente consenso entre académicos y organizaciones civiles: no existe una solución militar al problema de los cárteles. Desde 2006, cada operativo militar ha provocado más violencia y ha dado origen a grupos aún más peligrosos. El artículo de Antonio de Loera-Brust en La Razón explica que los cárteles no son ejércitos con ideología, sino actores económicos que satisfacen una demanda enorme en Estados Unidos. Eliminar un cártel no erradica el narcotráfico, de la misma manera que cerrar un banco no elimina el sector financiero. El origen de la violencia está en la demanda de drogas en Estados Unidos y en la abundancia de armas de grado militar que cruzan la frontera. El autor propone sancionar a los consumidores estadounidenses, limitar la producción de fentanilo mediante acuerdos internacionales y reducir el flujo de armas desde el norte.

Los grupos de autodefensa de Guerrero encarnan este debate: sus miembros se ven obligados a comprar armas a los mismos cárteles que combaten y algunos ex integrantes del CJNG se han sumado a sus filas. Mientras la comunidad pide apoyo estatal, teme que el Ejército los trate como criminales o los abandone a su suerte. Muchos habitantes, así como comentaristas anónimos en internet, sostienen que la presencia militar estadounidense sólo agravaría la violencia y que la prioridad debe ser acabar con la corrupción, la pobreza y la falta de oportunidades que nutren a los cárteles.

Perspectivas y recomendaciones
La mezcla de un cártel sin líder pero con gran capacidad operativa, una autodefensa desesperada y la presión de una potencia extranjera ha creado un escenario explosivo. Para evitar que el conflicto escale en una guerra abierta, se necesitan acciones en varios niveles:

-  Fortalecimiento institucional en México: el Estado debe recuperar territorios mediante una combinación de seguridad y desarrollo. Esto incluye reforzar las fuerzas de policía locales, mejorar la capacitación y supervisión del Ejército y combatir la corrupción a todos los niveles. También debe garantizar servicios básicos en las zonas rurales para evitar que los cárteles se erijan en autoridades de facto.

-  Reducción de la demanda y control de armas en Estados Unidos: Sin un mercado lucrativo al norte del Río Grande, los cárteles pierden su razón de ser. Washington debería endurecer las sanciones contra el consumo de drogas y el tráfico de precursores químicos, ampliar programas de rehabilitación y controlar el flujo de armas que llega a México. La aprobación de la Ley ARMAS y la persecución de redes de contrabando son pasos esenciales.

-  Cooperación respetuosa entre países: La lucha contra organizaciones transnacionales exige inteligencia compartida, operaciones conjuntas y acciones financieras para perseguir el lavado de dinero. Pero estas acciones deben respetar la soberanía de México y evitar intervenciones militares unilaterales que puedan desestabilizar la región.

-  Abordar las causas socioeconómicas: La pobreza, la falta de oportunidades y la debilidad del sistema de justicia alimentan el reclutamiento de jóvenes por parte de los cárteles. Programas de desarrollo rural, inversión en educación, salud y empleo pueden reducir la base social de apoyo a las organizaciones criminales.

Conclusión y perspectivas de futuro
El cartel que desafía al Gobierno de México no es una única banda, sino un entramado de organizaciones que aprovechan la falta de Estado, la demanda internacional de drogas y el flujo ilegal de armas. La respuesta del Gobierno, presionado por Estados Unidos, se enfrenta al dilema de militarizar o buscar soluciones estructurales. La historia muestra que cada liderazgo abatido genera más violencia. Mientras tanto, los habitantes de Guajes de Ayala vigilan con fusiles y granadas las montañas que los gobiernos han olvidado. Su lucha refleja la urgencia de diseñar políticas integrales que vayan más allá de las balas y busquen restaurar la seguridad y la justicia en México.