The China Mail - Trump sepulta la OTAN

USD -
AED 3.673042
AFN 63.503991
ALL 82.403989
AMD 368.150403
ANG 1.790403
AOA 918.000367
ARS 1465.449815
AUD 1.42575
AWG 1.8025
AZN 1.70397
BAM 1.705709
BBD 2.013483
BDT 122.708482
BGN 1.69088
BHD 0.37702
BIF 2985
BMD 1
BND 1.290663
BOB 6.90816
BRL 5.152304
BSD 0.999721
BTN 94.239742
BWP 13.585663
BYN 2.777729
BYR 19600
BZD 2.010527
CAD 1.415225
CDF 2280.000362
CHF 0.807055
CLF 0.02293
CLP 902.460396
CNY 6.769604
CNH 6.783725
COP 3452.68
CRC 453.506829
CUC 1
CUP 26.5
CVE 96.403894
CZK 21.091104
DJF 177.720393
DKK 6.516504
DOP 58.403884
DZD 133.34504
EGP 49.986489
ERN 15
ETB 158.37504
EUR 0.871881
FJD 2.235504
FKP 0.756415
GBP 0.755512
GEL 2.650391
GGP 0.756415
GHS 11.22504
GIP 0.756415
GMD 73.503851
GNF 8775.000355
GTQ 7.625892
GYD 209.119888
HKD 7.83685
HNL 26.68504
HRK 6.568104
HTG 130.583803
HUF 306.820388
IDR 17826.3
ILS 2.95976
IMP 0.756415
INR 94.330504
IQD 1310
IRR 1375000.000352
ISK 125.530386
JEP 0.756415
JMD 157.959917
JOD 0.70904
JPY 161.30504
KES 129.403801
KGS 87.450384
KHR 4010.00035
KMF 429.503794
KPW 900.00035
KRW 1527.650383
KWD 0.30793
KYD 0.833035
KZT 487.855928
LAK 22055.000349
LBP 89550.000349
LKR 333.641485
LRD 182.150382
LSL 16.405039
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.375039
MAD 9.225039
MDL 17.654036
MGA 4200.000347
MKD 53.732839
MMK 2099.727916
MNT 3581.295381
MOP 8.070939
MRU 40.060379
MUR 47.850378
MVR 15.450378
MWK 1737.000345
MXN 17.326504
MYR 4.137904
MZN 63.910377
NAD 16.403727
NGN 1360.440377
NIO 36.610377
NOK 9.680204
NPR 150.787532
NZD 1.741735
OMR 0.384983
PAB 0.999725
PEN 3.384039
PGK 4.38775
PHP 60.716504
PKR 278.325038
PLN 3.71375
PYG 6138.96617
QAR 3.640504
RON 4.568104
RSD 102.170373
RUB 73.103247
RWF 1464
SAR 3.74824
SBD 8.061424
SCR 13.683262
SDG 600.503676
SEK 9.57882
SGD 1.292404
SHP 0.746601
SLE 24.750371
SLL 20969.503664
SOS 571.503662
SRD 37.402504
STD 20697.981008
STN 21.4
SVC 8.747449
SYP 110.532098
SZL 16.403649
THB 32.890369
TJS 9.272075
TMT 3.5
TND 2.91175
TOP 2.40776
TRY 46.438204
TTD 6.779085
TWD 31.715038
TZS 2630.985038
UAH 44.909735
UGX 3638.520172
UYU 39.96965
UZS 12005.000334
VES 606.63266
VND 26310
VUV 118.773512
WST 2.751708
XAF 572.078806
XAG 0.015419
XAU 0.00024
XCD 2.70255
XCG 1.801643
XDR 0.703697
XOF 565.000332
XPF 104.250363
YER 238.603589
ZAR 16.458037
ZMK 9001.203584
ZMW 17.919703
ZWL 321.999592

Trump sepulta la OTAN




Cuando el presidente estadounidense decidió lanzar la operación militar contra Irán a finales de febrero de 2026, lo hizo sin consultar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte. El ataque buscaba abrir el estrecho de Ormuz y neutralizar infraestructuras iraníes. Pocas horas después, Trump exigió que sus aliados apoyaran el bloqueo naval y autorizasen el uso de sus bases militares. España, Italia, Francia y Alemania se negaron a involucrarse en una guerra que consideraban ilegal; Madrid y Roma impidieron que aviones estadounidenses utilizaran sus bases y espacios aéreos.

Los gobiernos europeo justificaron su negativa en el carácter unilateral de la operación y en el hecho de que la OTAN es una alianza defensiva, no un instrumento para emprender guerras de elección. El primer ministro español, Pedro Sánchez, reiteró públicamente el rechazo a la intervención y la calificó de “error extraordinario” que viola el derecho internacional. Recordó que entre aliados se debe ayudar cuando se tiene razón, pero también señalar cuando uno se equivoca. España subrayó su lema: “No a la guerra”, subrayando que la fuerza no resuelve conflictos. Italia, por su parte, comunicó que la base de Sigonella en Sicilia no se utilizaría para vuelos de combate porque esas operaciones no estaban contempladas en los tratados bilaterales. El ministro de Defensa italiano anunció que cualquier solicitud de uso de bases para operaciones ofensivas se sometería al Parlamento. Francia siguió la misma línea, prohibiendo el sobrevuelo de aviones estadounidenses, lo que provocó la ira de Washington.

Escalada verbal y amenazas de retirada
La reacción de Donald Trump fue furibunda. Calificó a los aliados de “cobardes” y tildó a la OTAN de “tigre de papel” sin Estados Unidos. Sostuvo que la Alianza no estuvo presente cuando EE. UU. la necesitó y advirtió que tampoco estaría si volvían a necesitarla. En sus redes sociales lanzó la amenaza: “lo recordaremos”. Incluso dijo que simpatizaba con los senadores estadounidenses que proponían retirar las tropas de las bases ubicadas en países “poco útiles” como España o Italia.

Las amenazas no quedaron en palabras. Fuentes de la Casa Blanca filtraron que se estudia una reubicación de tropas en países más alineados con Washington y Tel Aviv. La medida afectaría a España, Alemania, Italia y Francia, mientras que Polonia, Rumanía, Lituania y Grecia podrían beneficiarse del traslado de efectivos. Trump ha insistido también en que EE. UU. sólo permanecerá en la OTAN si los aliados “pagan sus facturas” y eleva la exigencia de gasto en defensa hasta el 5 % del PIB para 2035.

Durante los primeros meses de 2026, sus diatribas contra la alianza se intensificaron: propuso invocar el Artículo 5 para proteger la frontera sur de EE. UU., minimizó el papel de los aliados en Afganistán y volvió a calificar a la OTAN de “tigre de papel”. En varias ocasiones declaró que ya no necesitaba ni deseaba la ayuda de los miembros y aseguró que sin Estados Unidos la organización carecía de disuasión. En su cronología de reproches figuran declaraciones en las que acusa a los aliados de aprovecharse de Washington y advierte que su país podría salir de la alianza.

España e Italia: razones de una ruptura
Para España y su gobierno de coalición progresista, la negativa a participar en la ofensiva se explica por tres factores: su apuesta por soluciones diplomáticas, el respeto al derecho internacional y una opinión pública mayoritariamente pacifista. El Ejecutivo recordó la experiencia de la guerra de Irak de 2003 y aseguró que no repetiría “errores del pasado”. Aunque España autorizó el envío de una fragata a Chipre para misiones de rescate y defensa, insistió en que esa participación no equivalía a involucrarse en la guerra. Sánchez afirmó que los aliados deben corregirse entre sí cuando uno comete un error, reiterando que la guerra es “de todas todas ilegal”.

Italia atraviesa una situación similar. La primera ministra Giorgia Meloni se ha distanciado de Estados Unidos tras la ofensiva. Su gobierno se negó a renovar el memorándum de defensa con Israel y suspendió la cooperación militar tras un ataque israelí que mató a cascos azules italianos. En el contexto de la guerra de Irán, Italia priorizó el respeto a sus tratados y a la opinión pública interna, que rechaza mayoritariamente la participación en conflictos exteriores. Solo un 12 % de los italianos tiene una opinión favorable de Trump y en España apenas llega al 15 %.

El distanciamiento con Washington también obedece a la defensa de la soberanía europea. Ambos gobiernos, junto con Francia y Alemania, defienden que Europa debe avanzar hacia una autonomía estratégica que le permita tomar decisiones sin depender exclusivamente de Estados Unidos. Sus Fuerzas Armadas participan en operaciones de defensa y evacuación, pero rechazan ser cómplices de una escalada que consideran ajena a sus intereses y a la legalidad internacional.

Un impacto geopolítico más amplio
La ruptura con España e Italia tiene implicaciones para el equilibrio militar en Europa. La posibilidad de que Estados Unidos cierre bases en Rota, Morón o Sigonella alteraría la arquitectura de defensa del sur de Europa y podría reforzar la presencia estadounidense en el flanco oriental, particularmente en Polonia. Varsovia y otros aliados del este han apoyado la coalición para vigilar el estrecho de Ormuz y están dispuestos a acoger más tropas, reforzando así su papel dentro de la alianza. Esto profundiza una división entre un sur europeo renuente a la guerra y un este más dependiente del escudo estadounidense, pero también interesado en aprovechar la ocasión para aumentar su peso.

Sin embargo, incluso en Estados Unidos la pertenencia a la OTAN conserva un amplio apoyo: encuestas recientes muestran que más de dos tercios de los ciudadanos desean mantener o aumentar el compromiso con la alianza, incluyendo una mayoría de republicanos. Esta brecha entre la opinión pública y el discurso del presidente complica los planes de retirada. Según expertos citados por analistas internacionales, Trump ha erosionado la credibilidad de la cláusula de defensa mutua y sembrado dudas que persistirán más allá de su mandato.

Opinión pública y comentarios ciudadanos
Las reacciones ciudadanas ante la disputa son diversas. Muchos europeos celebran que sus gobiernos se mantengan al margen de una guerra que ven como un error estratégico y moral. Comentarios en redes sociales y foros expresan que Europa debe dejar de ser “buenista” y aprender a defenderse sola. Otros señalan con ironía que, al negarse a facilitar las bases, España e Italia provocarán que la flota estadounidense se marche, lo que obligará a ambos países a asumir mayor responsabilidad en su propia seguridad energética. Algunos internautas critican a Pedro Sánchez por buscar alianzas con potencias emergentes en lugar de respaldar a Washington, mientras otros sostienen que ser enemigo de Trump se ha convertido en un activo electoral.

Hay también voces que se lamentan de la debilidad europea y consideran que la Alianza Atlántica es vital para la protección del continente frente a amenazas como Rusia; temen que la fractura derive en un vacío estratégico que países adversarios podrían aprovechar. En conjunto, la opinión pública refleja tanto cansancio ante la guerra como preocupación por las repercusiones económicas —desde el encarecimiento del combustible tras el cierre de Ormuz hasta la posibilidad de perder inversiones militares— y la necesidad de preservar la seguridad colectiva sin renunciar a los principios de legalidad internacional y soberanía.

Perspectivas
La ofensiva contra Irán y la respuesta europea han abierto la mayor crisis en la OTAN desde su creación. Donald Trump ha multiplicado las amenazas y exigencias, condicionando la permanencia de Estados Unidos en la alianza al aumento del gasto europeo y a la colaboración en su agenda militar. España e Italia, apoyadas por Francia y Alemania, han optado por la desobediencia pacífica: retirarse de operaciones ofensivas, defender el derecho internacional y buscar una autonomía estratégica.

Si la Casa Blanca cumple sus amenazas de retirar bases, la reconfiguración del despliegue podría beneficiar a Polonia y otros países del este, pero también erosionar el tejido político que sostiene la Alianza. Mientras tanto, la opinión pública europea sigue desconfiando de un presidente que muchos consideran impredecible y belicoso. La historia de la OTAN enseña que su fuerza radica en la unidad y la confianza mutua; sin ellas, la alianza corre el riesgo de quedar, como dijo el propio Trump, en un “tigre de papel”.