The China Mail - Ormuz: Crisis en dos Meses

USD -
AED 3.672497
AFN 64.499262
ALL 81.070066
AMD 361.549984
ANG 1.789785
AOA 917.999711
ARS 1524.2543
AUD 1.431496
AWG 1.8
AZN 1.701035
BAM 1.743829
BBD 2.014417
BDT 123.721084
BGN 1.747831
BHD 0.377781
BIF 3002.474199
BMD 1
BND 1.279451
BOB 11.686453
BRL 5.0403
BSD 1.000134
BTN 94.889261
BWP 13.713165
BYN 2.983818
BYR 19600
BZD 2.011502
CAD 1.407405
CDF 2315.000055
CHF 0.825305
CLF 0.024929
CLP 981.129534
CNY 6.67915
CNH 6.67879
COP 3160.57
CRC 454.28202
CUC 1
CUP 24.00428
CVE 98.600451
CZK 21.665901
DJF 178.099352
DKK 6.656515
DOP 61.513085
DZD 134.611017
EGP 53.948904
ERN 15
ETB 160.898607
EUR 0.89054
FJD 2.258101
FKP 0.751528
GBP 0.749245
GEL 2.595043
GGP 0.751528
GHS 11.687293
GIP 0.751528
GMD 73.495892
GNF 8797.502876
GTQ 7.646492
GYD 209.208602
HKD 7.84807
HNL 26.939936
HRK 6.709901
HTG 130.833872
HUF 323.453013
IDR 18005
ILS 3.106575
IMP 0.751528
INR 94.89735
IQD 1516.294414
IRR 1795727.495433
ISK 121.28025
JEP 0.751528
JMD 158.942169
JOD 0.709034
JPY 158.157002
KES 129.860504
KGS 87.450057
KHR 4069.000026
KMF 438.999746
KPW 899.999961
KRW 1327.620108
KWD 0.31071
KYD 0.833489
KZT 452.159957
LAK 22492.498389
LBP 89549.999703
LKR 331.452008
LRD 171.097242
LSL 16.409783
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.419778
MAD 9.781598
MDL 17.833435
MGA 4549.999778
MKD 54.963867
MMK 2099.540776
MNT 3598.083246
MOP 8.085328
MRU 40.201353
MUR 47.259761
MVR 15.449721
MWK 1742.00016
MXN 18.419165
MYR 4.083502
MZN 63.909703
NAD 16.410287
NGN 1326.497435
NIO 36.845037
NOK 9.39476
NPR 151.823815
NZD 1.760115
OMR 0.384503
PAB 1.000129
PEN 3.448497
PGK 4.50225
PHP 63.1005
PKR 276.825016
PLN 3.892445
PYG 5768.724951
QAR 3.642013
RON 4.744799
RSD 104.559014
RUB 82.752979
RWF 1475
SAR 3.763651
SBD 8.058149
SCR 13.892637
SDG 601.503112
SEK 9.9015
SGD 1.278555
SHP 0.750188
SLE 24.679996
SLL 20969.504398
SOS 571.498196
SRD 37.695129
STD 20697.981008
STN 21.95
SVC 8.751165
SYP 13001.999685
SZL 16.410307
THB 33.604502
TJS 9.211455
TMT 3.5
TND 3.00401
TOP 2.40776
TRY 49.578201
TTD 6.785253
TWD 32.623903
TZS 2645.334979
UAH 45.096251
UGX 4160.276757
UYU 40.158351
UZS 12045.00023
VES 879.788897
VND 25882
VUV 119.358066
WST 2.773115
XAF 584.156242
XAG 0.017477
XAU 0.000242495668
XCD 2.70255
XCG 1.802595
XDR 0.707052
XOF 584.156242
XPF 106.498957
YER 236.149942
ZAR 16.41496
ZMK 9001.197866
ZMW 19.978334
ZWL 321.999592
SSP 5816.545442
MXV 2.079212

Ormuz: Crisis en dos Meses




En la entrada del golfo Pérsico, donde una estrecha franja de agua conecta las exportaciones energéticas de Oriente Medio con los mercados globales, se ha desatado un pulso geopolítico que ya repercute en los bolsillos de medio mundo. El estrecho de Ormuz se cerró de facto el 28 de febrero cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos sobre Irán y fuerzas iraníes respondieron con minas marítimas, abordajes y advertencias a los navieros. La vía marítima por la que transitaba cerca de una cuarta parte del crudo transportado por mar y una quinta parte del gas natural licuado se convirtió en zona de riesgo. Decenas de petroleros permanecieron fondeados a la espera, más de dos mil barcos quedaron atrapados en el golfo y unos veinte mil marinos quedaron varados sin poder entrar o salir. La economía global, que todavía busca recuperarse de la pandemia y de la subida de precios posterior a la guerra en Ucrania, depende de este corredor de treinta y cuatro kilómetros de ancho.

Tras la crisis, las grandes navieras suspendieron sus itinerarios por Ormuz y el tráfico de buques cisterna se desplomó primero un setenta por ciento y luego prácticamente a cero. Al mismo tiempo, Irán anunció peajes millonarios para los buques de países considerados hostiles y Estados Unidos inició un bloqueo de puertos iraníes, configurándose un “doble bloqueo” que dificultó tanto las salidas de crudo como las entradas de mercancías. El resultado no tardó en reflejarse en los mercados: el precio del Brent superó la barrera de los cien dólares por barril y llegó a 126 dólares en marzo, encarecimiento que desencadenó el mayor aumento mensual del petróleo registrado. Según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía, la oferta global se hundió en marzo en más de diez millones de barriles diarios y el consumo se contrajo bruscamente en la región de Oriente Medio y Asia. Los inventarios fuera del golfo descendieron en 205 millones de barriles mientras se acumulaban flotillas de buques cisterna saturados de petróleo cerca de las costas de Irán y Qatar.

Los economistas alertan de que la magnitud de la interrupción supera con creces las crisis petroleras de 1973 y 1979. Un análisis del Instituto Económico Alemán calcula que el cierre de Ormuz recortó en marzo alrededor del diez por ciento de la oferta mundial de crudo y que la posterior decisión estadounidense de bloquear los puertos iraníes redujo otro tres por ciento. El déficit resultante, equivalente a trece por ciento del suministro global, no sólo encareció el crudo sino también los productos refinados, con el diésel y el combustible de aviación alcanzando precios sin precedentes. Los productores del golfo apenas están cosechando beneficios porque no pueden exportar sus volúmenes habituales; muchos han tenido que reducir la producción o redirigirla a complejas redes de oleoductos que no cubren toda la pérdida. Analistas alemanes advierten que esta crisis llega en un momento en el que las economías occidentales están especialmente expuestas: en Alemania, por ejemplo, buena parte del superávit comercial dependía de la reinversión de los ingresos petroleros de los países del golfo, una dinámica que podría desaparecer si la región se ve obligada a destinar recursos a reparar infraestructuras dañadas y a garantizar su propia seguridad energética.

Sin embargo, los mercados de crudo no han entrado aún en pánico. Un estudio del centro de estudios Brookings destaca que varias fuerzas estructurales y temporales han amortiguado el impacto. Por un lado, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos disponen de oleoductos que desvían el crudo hacia el mar Rojo y el golfo de Omán, lo que permite aliviar parte de la pérdida de Ormuz. Antes de la guerra existía además un ligero excedente de producción gracias a nuevos yacimientos en América; ese colchón amortiguó el choque inicial. A estas medidas se sumó un aporte temporal: la Agencia Internacional de la Energía ordenó liberar 400 millones de barriles de reservas estratégicas, lo que equivale a 2,5 millones de barriles diarios durante cuatro meses, y Rusia e Irán vendieron crudo almacenado en petroleros que hacían las veces de almacenes flotantes. Estas reservas flotantes proporcionaron otros tres millones de barriles diarios. En conjunto, estos amortiguadores contuvieron la subida de los precios durante la primavera.

El problema, según los investigadores de Brookings, es que estos amortiguadores tienen fecha de caducidad. Los cargamentos almacenados en barcos rusos se agotaron a finales de abril, los de Irán a finales de mayo y las reservas estratégicas internacionales podrían agotarse hacia el 9 de julio. A medida que se consumen, el déficit de suministro vuelve a crecer. Los economistas calculan que, una vez agotados los colchones temporales, el mercado tendrá que absorber un ajuste de unos siete millones de barriles diarios, alrededor del dieciséis por ciento del comercio mundial de crudo. Si la situación en Ormuz no se normaliza a finales de junio, el precio del crudo podría saltar hasta 150 dólares por barril y los precios de productos refinados podrían escalar aún más debido a la escasez en las refinerías. Con el invierno austral acercándose a los países del hemisferio sur y con los inventarios de fertilizantes también afectados, el aumento de los costes energéticos podría traducirse en una inflación de los alimentos y en una nueva ola de tensión social en países vulnerables.

Los organismos internacionales están alertando del efecto dominó. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo advierte de que el cierre de Ormuz incrementa los costes de los fletes, del combustible marítimo y de los seguros. Estos factores encarecen la producción de alimentos y fertilizantes, deterioran aún más la capacidad fiscal de los países endeudados y agravan las presiones sobre los hogares. Además, miles de marinos siguen atrapados en el golfo Pérsico con consecuencias para su bienestar y para la cadena de suministro mundial. La Agencia Internacional de la Energía subraya que restaurar la navegación por Ormuz es la única forma de aliviar la tensión sobre los suministros y evitar que la crisis energética se transforme en recesión global.

Mientras tanto, la diplomacia intenta ganar tiempo. Las negociaciones entre Washington, Teherán e Islamabad han conseguido breves treguas en abril y mayo, pero no han logrado un acuerdo definitivo. Irán reabrió parcialmente el estrecho durante la Pascua, aplicando peajes de más de un millón de dólares por buque, pero volvió a restringir el paso poco después ante la falta de garantías. Estados Unidos, por su parte, puso en marcha la operación “Project Freedom” para escoltar a los mercantes, pero la suspendió a los pocos días para no poner en peligro unas negociaciones frágiles. La comunidad internacional, incluida la Unión Europea y China, llama a la desescalada y a la protección de los corredores marítimos en aplicación del derecho internacional. Sin un acuerdo, alertan los analistas, el mundo podría estar a apenas dos meses de enfrentarse a una crisis energética y económica de proporciones históricas.