La UE desea reforzar Frontex y ampliar sus competencias para expulsar migrantes
La Unión Europea propuso el martes una gran reforma de Frontex, la agencia europea encargada de la vigilancia de fronteras, que incluiría un aumento del número de agentes y ampliar sus poderes en materia de expulsiones de migrantes.
Creada en 2004, esta agencia fue pensada para ayudar a los países de la UE y del espacio Schengen, la zona europea de libre circulación, a proteger sus fronteras exteriores. A menudo, es blanco de críticas de oenegés, que la acusan de expulsar a personas migrantes de forma ilegal.
Tras la crisis migratoria de 2015 ya se ampliaron sus competencias y se puso en marcha una reforma para reforzar sus efectivos y dotarla de 10.000 guardias fronterizos para 2027.
"Le corresponde a Europa decidir quién entra en nuestra Unión y en qué circunstancias. Por esa razón proponemos reforzar Frontex", sostuvo en un comunicado la presidenta de la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, Ursula von der Leyen.
El bloque desea incrementar gradualmente, durante los próximos quince años, el cuerpo de guardias fronterizos, hasta los 30.000 efectivos (17.000 de los cuales, reservistas).
También se busca hacer que Frontex sea más ágil y pueda actuar más rápido en caso de crisis, como la ocurrida en Ceuta en julio de 2026, cuando miles de migrantes penetraron ilegalmente en ese enclave español del norte de África. En ese momento, la agencia tardó en movilizarse.
Por otro lado, la UE también quiere abrir la puerta a que la agencia esté implicada en los futuros centros para migrantes expulsados de Europa, los llamados "hubs de retorno", que deberían abrir en los próximos meses, el primero de ellos en Ruanda, según dijeron fuentes concordantes a la AFP.
La propuesta tendrá que ser ratificada por los Estados miembros y por el Parlamento Europeo pero ya fue duramente criticada por la izquierda y por oenegés.
"Frente a la multiplicación de tragedias humanas, la respuesta es siempre la misma: más represión, más deshumanización de las personas exiliadas, más imitación de los discursos de extrema derecha", lamentó la eurodiputada ecologista Mélissa Camara.
H.Au--ThChM