The China Mail - La segunda vida del caucho pone en pie una economía sostenible en Amazonía

USD -
AED 3.672499
AFN 63.000213
ALL 83.045552
AMD 377.608336
ANG 1.790083
AOA 916.99993
ARS 1391.475899
AUD 1.436555
AWG 1.8025
AZN 1.702097
BAM 1.692703
BBD 2.017085
BDT 122.889314
BGN 1.709309
BHD 0.377678
BIF 2964.437482
BMD 1
BND 1.280822
BOB 6.920277
BRL 5.343438
BSD 1.001532
BTN 93.628346
BWP 13.656801
BYN 3.038457
BYR 19600
BZD 2.014228
CAD 1.37385
CDF 2274.999924
CHF 0.791335
CLF 0.023505
CLP 928.093911
CNY 6.886396
CNH 6.91253
COP 3696.54
CRC 467.791212
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.432004
CZK 21.28799
DJF 178.340531
DKK 6.48348
DOP 59.449729
DZD 132.432632
EGP 52.233671
ERN 15
ETB 157.836062
EUR 0.86771
FJD 2.227199
FKP 0.749521
GBP 0.751565
GEL 2.714963
GGP 0.749521
GHS 10.917148
GIP 0.749521
GMD 73.497588
GNF 8778.549977
GTQ 7.671603
GYD 209.529662
HKD 7.828115
HNL 26.509205
HRK 6.533006
HTG 131.388314
HUF 342.017982
IDR 16993
ILS 3.139598
IMP 0.749521
INR 93.938501
IQD 1311.97909
IRR 1315625.000003
ISK 124.779797
JEP 0.749521
JMD 157.346743
JOD 0.708989
JPY 159.455972
KES 129.598158
KGS 87.4479
KHR 4001.973291
KMF 427.000057
KPW 900.003974
KRW 1512.965024
KWD 0.30679
KYD 0.834581
KZT 481.491739
LAK 21506.092917
LBP 89692.06536
LKR 312.41778
LRD 183.27376
LSL 16.894603
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.411466
MAD 9.358386
MDL 17.440975
MGA 4176.061001
MKD 53.425388
MMK 2099.452431
MNT 3566.950214
MOP 8.084003
MRU 40.089837
MUR 46.570151
MVR 15.46035
MWK 1736.722073
MXN 18.02175
MYR 3.939504
MZN 63.899678
NAD 16.894749
NGN 1362.960126
NIO 36.852081
NOK 9.669101
NPR 149.804404
NZD 1.726235
OMR 0.384479
PAB 1.001519
PEN 3.46252
PGK 4.323066
PHP 60.289868
PKR 279.628351
PLN 3.71807
PYG 6541.287659
QAR 3.662273
RON 4.422399
RSD 101.958019
RUB 82.166009
RWF 1457.231632
SAR 3.754935
SBD 8.05166
SCR 13.925407
SDG 600.999925
SEK 9.43335
SGD 1.28433
SHP 0.750259
SLE 24.574953
SLL 20969.510825
SOS 572.35094
SRD 37.487497
STD 20697.981008
STN 21.204227
SVC 8.762971
SYP 110.564047
SZL 16.900787
THB 32.947502
TJS 9.619362
TMT 3.51
TND 2.95786
TOP 2.40776
TRY 44.330501
TTD 6.794814
TWD 32.098502
TZS 2594.999914
UAH 43.875212
UGX 3785.603628
UYU 40.356396
UZS 12210.172836
VES 454.69063
VND 26341
VUV 119.226095
WST 2.727792
XAF 567.726608
XAG 0.015629
XAU 0.000235
XCD 2.70255
XCG 1.80494
XDR 0.706079
XOF 567.716781
XPF 103.216984
YER 238.601849
ZAR 17.185098
ZMK 9001.201832
ZMW 19.554625
ZWL 321.999592
La segunda vida del caucho pone en pie una economía sostenible en Amazonía
La segunda vida del caucho pone en pie una economía sostenible en Amazonía / Foto: © AFP

La segunda vida del caucho pone en pie una economía sostenible en Amazonía

Apenas sale el sol en la isla amazónica de Marajó, Renato Cordeiro se calza las botas, toma su cuchillo y sale a rasgar sus siringas. Gota a gota, extrae su leche para obtener el caucho que le da sustento.

Tamaño del texto:

El reciente resurgir del oficio de "siringuero" en este empobrecido territorio del norte de Brasil activó una economía sostenible y devolvió el empleo a familias que durante generaciones vivieron del apogeo del caucho de Amazonía, hasta que la demanda se hundió a fines del siglo XX.

Una iniciativa de la empresa local Seringô posibilitó a Renato y a más de 1.500 "siringueros" retomar su labor para fabricar productos como calzado, y cuidar asimismo de la selva, castigada cada vez más por la deforestación.

Y es que el jardín de este hombre enjuto, de 57 años, es nada menos que la Amazonía.

En la parte trasera de su palafito sobre el río Anajás, decenas de siringas naturales se confunden entre árboles centenarios y palmeras típicas de esta isla rodeada por un lado de mar y por otro, de cauces.

- La selva, el "patrimonio familiar" -

"Empecé a rasgar a los siete años con mi madre", explica Renato, mientras sostiene su cuchillo, de cuya lama sobresale una pieza metálica para hacer las incisiones en la corteza.

A cada corte, realizado con cuidado para no dañar el tronco, este árbol nativo de Amazonía empieza a verter su látex en un recipiente colocado debajo.

Mientras se llena, Renato acomete la siguiente siringa.

La tarea suena fácil, pero el "siringuero" debe conocer los tiempos de la llamada "mamá" de la selva: como el pecho materno, la leche solo sale si se estimula con frecuencia.

A casa se lleva diariamente unos 18 litros: los mezcla con vinagre hasta obtener unas rodanchas de pasta blanquecina, que cuelga en una cuerda durante diez días para que se sequen.

El caucho está listo para ser vendido a Seringô, que lo recupera en el embarcadero de su casa.

El orgullo de este hombre, casado y padre de tres hijos, es notable.

Después de casi dos décadas malviviendo de la caza y la colecta de açaí, retomó en 2017 su oficio para "proteger" así lo que define como su "patrimonio familiar", la floresta.

- Proteger vs. destruir -

"Deseaba tanto que esta actividad volviera", asegura unos palafitos río arriba, al norte de la localidad de Anajás, otro "siringuero", Valcir Rodrigues, un padre de familia, de 51 años.

"Queremos dejar un mundo mejor a nuestros hijos, por eso no deforestamos", afirma.

Valcir explica que cada tanto debe hacer frente a madereros que invaden su tierra para talar árboles.

"Deberían entender hasta qué punto dañan la selva y se perjudican, porque muchas veces estas personas a sueldo se acaban endeudando con sus patronos", afirma Valcir.

La deforestación se disparó en Marajó cuando la demanda de caucho amazónico para fabricar neumáticos se esfumó debido a que países como Malasia empezaron a plantar siringas a gran escala.

Pero del caucho vive de nuevo toda la familia de Valcir: su esposa y su suegra lo trabajan con destreza para fabricar coloridos objetos de artesanía, que se venden especialmente en Belém, la capital del estado de Pará, al este de Marajó.

"Yo era funcionaria, pero la alcaldía nunca me dio trabajo. Este es mi primer oficio de verdad y me encanta", cuenta la segunda, Vanda Lima, una sonriente mujer, de 60 años.

- Cuestión de familia -

Con uno de los peores índices de desarrollo humano (IDH) de Brasil, "era necesario generar una renta en Marajó", explica Zelia Damasceno, que fundó Seringô junto a su esposo para estimular la bioeconomía en la región.

Aunque al principio fomentaron la artesanía, la pareja se percató de que el "siringuero" estaba "insatisfecho" con solo extraer caucho para que su esposa trabajara.

"Por eso imaginamos un segundo uso, el zapato, para que él pudiera también ganarse una renta", dice esta paraense, de 59 años.

- Objetivo: 10.000 "siringueros" -

Su fábrica de Castanhal, al este de la isla, produce a diario unos 200 pares de zapatillas deportivas y sandalias biodegradables, pues están hechas de 70% de caucho y 30% de polvo de açaí.

Recientemente, recibió el espaldarazo de la gobernación de Pará para alcanzar la cifra de 10.000 "siringueros" en Marajó, en el marco de un programa de desarrollo en la región lanzado antes de la COP30 de la ONU, prevista en noviembre en Belém.

Damasceno admite que todavía quedan retos: "Hay jóvenes que no quieren seguir ese camino. Debemos concienciarlos de que es importante ese trabajo para preservar la selva y su futuro".

O.Tse--ThChM