The China Mail - La pesadilla diaria de los supervivientes de Bucha

USD -
AED 3.672501
AFN 64.000052
ALL 81.197358
AMD 364.066319
ANG 1.790365
AOA 916.999774
ARS 1525.000898
AUD 1.438383
AWG 1.8025
AZN 1.704465
BAM 1.725719
BBD 2.018882
BDT 123.247965
BGN 1.683441
BHD 0.377906
BIF 3005.722202
BMD 1
BND 1.279885
BOB 12.063778
BRL 5.183402
BSD 1.002338
BTN 96.076978
BWP 14.120969
BYN 3.01672
BYR 19600
BZD 2.01597
CAD 1.424315
CDF 2312.495038
CHF 0.836375
CLF 0.024656
CLP 973.539953
CNY 6.70475
CNH 6.714101
COP 3314.79
CRC 457.846208
CUC 1
CUP 24.056893
CVE 97.29465
CZK 21.58325
DJF 178.497375
DKK 6.60147
DOP 59.602065
DZD 133.940995
EGP 51.992301
ERN 15
ETB 160.99988
EUR 0.88312
FJD 2.24875
FKP 0.753812
GBP 0.754325
GEL 2.595019
GGP 0.753812
GHS 11.732889
GIP 0.753812
GMD 74.000416
GNF 8750.000269
GTQ 7.658099
GYD 209.730789
HKD 7.846595
HNL 26.850145
HRK 6.6546
HTG 131.186306
HUF 323.547501
IDR 17952
ILS 3.06855
IMP 0.753812
INR 95.985504
IQD 1310
IRR 1693849.999896
ISK 120.989912
JEP 0.753812
JMD 158.635902
JOD 0.709052
JPY 158.295999
KES 129.709633
KGS 87.448703
KHR 4056.000101
KMF 434.999789
KPW 900.000318
KRW 1358.484957
KWD 0.3089
KYD 0.835337
KZT 440.918897
LAK 22440.000239
LBP 89549.999842
LKR 331.231884
LRD 171.401635
LSL 16.450172
LTL 2.95274
LVL 0.604891
LYD 6.4159
MAD 9.723465
MDL 17.796797
MGA 4424.999837
MKD 54.331282
MMK 2099.783199
MNT 3598.053803
MOP 8.102072
MRU 40.084977
MUR 47.820549
MVR 15.459904
MWK 1735.99982
MXN 18.075735
MYR 4.087499
MZN 63.894034
NAD 16.459649
NGN 1327.110278
NIO 36.655019
NOK 9.630697
NPR 153.717739
NZD 1.77846
OMR 0.384509
PAB 1.002374
PEN 3.450503
PGK 4.444973
PHP 62.756498
PKR 277.050328
PLN 3.85302
PYG 5864.031411
QAR 3.645027
RON 4.6575
RSD 103.803969
RUB 83.373148
RWF 1475
SAR 3.780993
SBD 8.065041
SCR 14.585024
SDG 601.498309
SEK 10.01374
SGD 1.279395
SHP 0.754575
SLE 24.600496
SLL 20969.491881
SOS 571.483762
SRD 37.621498
STD 20697.981008
STN 21.675
SVC 8.77073
SYP 13002.000254
SZL 16.449742
THB 33.612502
TJS 9.232161
TMT 3.5
TND 2.97262
TOP 2.40776
TRY 49.034485
TTD 6.800164
TWD 31.922806
TZS 2640.003002
UAH 44.775489
UGX 3929.198542
UYU 40.386126
UZS 11820.000246
VES 859.100049
VND 25969.5
VUV 119.747847
WST 2.7762
XAF 579.288877
XAG 0.016302
XAU 0.000238595436
XCD 2.70255
XCG 1.806559
XDR 0.707052
XOF 579.288877
XPF 105.84944
YER 236.425006
ZAR 16.425675
ZMK 9001.19828
ZMW 19.596771
ZWL 321.999592
SSP 5712.591903
MXV 2.045685
La pesadilla diaria de los supervivientes de Bucha
La pesadilla diaria de los supervivientes de Bucha / Foto: © AFP/Archivos

La pesadilla diaria de los supervivientes de Bucha

Cuando cierra los ojos, a Vitaly Zivotovski se le aparecen prisioneros con bolsas blancas en la cabeza como los que llevaron a su casa las tropas rusas a punta de pistola y con las manos atadas.

Tamaño del texto:

Su casa en la ciudad de Bucha, ahora sinónimo de las atrocidades de las cuales Ucrania acusa a las fuerzas rusas que ocuparon la región en marzo, se convirtió en base de algunos soldados de Moscú y en una prisión infernal para él, su hija y su vecina, cuyo marido fue asesinado.

"Temblábamos no por el frío, sino por el miedo, porque podíamos escuchar lo que los rusos hacían a los prisioneros", explica Zivotovski delante de su casa ahora calcinada. "No teníamos esperanza", admite.

La ciudad al noroeste de Kiev captó la atención internacional por el hallazgo de al menos 20 cadáveres con ropas de civiles en un tramo de la calle Yablunska (manzano, en ucraniano).

Para los lugareños que lo presenciaron y sobrevivieron, el recuerdo los perseguirá para siempre.

"¿Qué puedes sentir? Solo horror", afirma Viktor Shatilo, de 60 años, que documentó con fotografías la violencia desde la ventana de su garaje. "Es una pesadilla, simplemente una pesadilla", agrega.

Antes de que las tropas rusas capturaran Bucha, apenas días después del inicio de la invasión, esta era una ciudad pequeña pero en constante expansión en la periferia de Kiev. Luego se convirtió en un trofeo clave camino a la capital.

Apenas comenzada la de guerra, un vehículo blindado ruso irrumpió en el jardín de Zivotovski el 27 de febrero y empezó a disparar contra un bloque de apartamentos vecinos, provocando un incendio en las plantas superiores.

Pero no fue hasta una semana después que las tropas tomaron control de su casa y encerrar en el sótano a él y a su hija Natalia de 20 años, advirtiéndoles que los matarían si intentaban salir sin su permiso.

- "Que salga o lanzo una granada" -

Los soldados comían, dormían y gestionaban un hospital de campaña y un centro de operaciones en la casa construida por la familia de Zivotovski, a apenas un minuto a pie de la calle Yablunska.

Su único objetivo era salvar su vida y la de su hija, por lo que el hombre de 50 años se dirigía en ruso a los soldados y les hablaba de su familia y su fe en Dios para humanizarse.

No pasó mucho tiempo hasta que vio a los soldados conduciendo a un detenido encapuchado a su casa, una escena que escuchó o vio en al menos otras siete ocasiones, todas ellas seguidas por interrogatorios, palizas y gritos.

Las huellas de la ocupación están en todos los rincones de su casa destruida: paquetes de racionamiento rusos, un manual para combatir camuflado y un bate de madera con la palabra "MORAL" garabateada a mano en ruso.

A la mitad de su calvario, el trauma de los Zivotovski se cruzó con el de su vecina del otro lado de la calle, Liudmila Kizilova.

Las tropas rusas asesinaron a tiros a su marido el 4 de marzo y la mujer de 67 años se quedó sola en su casa, explica a AFP.

Entonces permaneció varios días en el sótano de sus vecinos después de que Vitaly pidiera a los rusos que le garantizaran cruzar la calle de forma segura, todavía aturdida por el asesinato que escuchó cometer.

Sucedió cuando su marido, Valery Kizilov, salió del sótano donde se habían refugiado. La mujer escuchó disparos, después silencio, y después la orden: "Si hay alguien más ahí abajo, que salga o lanzo una granada", recuerda la viuda.

- Buscando a su marido -

Ella salió, pero las tropas rusas se negaron a explicarle qué había pasado con su marido y la mandaron de vuelta al sótano con instrucciones estrictas de permanecer allí, aunque eso era imposible mientras no supiera qué había pasado con su esposo.

Kizilova esperó hasta que cayó la noche, se arrastró por su casa con una linterna hasta localizar el cuerpo de su marido. "Estaba tumbado allí, con un disparo a la cabeza, había mucha sangre. Pero lo encontré", explica.

Soldados rusos enterraron el cuerpo en el jardín el 9 de marzo. Al terminar, sirvieron algo de whisky que habían sacado de su casa en un vaso y se lo ofrecieron, pero ella no aceptó.

Al día siguiente, la mujer pudo huir hacia una nueva vida sin su marido. "No sé si me recuperaré sin él, todo empieza ahora de cero", confiesa. "Si fuera joven, todavía habría esperanza de reconstruir algo", añade.

Zivotovski y su hija escaparon ese mismo día, después de mentir a los soldados diciéndoles que iban a visitar la casa de un familiar pero que volverían.

Cuando el hombre subió del sótano para conseguir la autorización, se encontró una escena escabrosa en su cocina: tres prisioneros arrodillados, con bolsas en la cabeza y maniatados a la espalda.

- "Vivos solo por casualidad" -

Cuando permitió a AFP visitar su casa, gravemente dañada por un incendio que se tuvo que haber encendido tras su marcha, había una mancha que parecía sangre seca en el mismo lugar del suelo donde vio a los presos arrodillados.

Por alguna razón, las tropas rusas les permitieron a él y a su hija irse junto con la promesa de que volverían y la amenaza de hacer estallar la casa si no cumplían con su palabra.

"Que Dios prohíba a cualquier pasar por algo así", dice Zivotovski. "Estamos vivos solo por casualidad".

Para muchos supervivientes como ellos en Ucrania, el trauma de la guerra se manifestará para cada uno a su manera y no siempre inmediatamente.

"Alguna gente ya tiene síndrome de estrés postraumático y algunos todavía están en la fase en que lo sentirán después", dice Aliona Krivuliak, coordinadora en la rama ucraniana de La Strada, una organización de derechos de las mujeres.

"Pero cada uno de nosotros estará traumatizado por la guerra a su manera", añade.

Aun así, para Shatilo, el vecino de la calle Yablunska que documentó la violencia, recordar lo ocurrido puede que sea lo más importante.

Arriesgó su vida para tomar fotografías para que "los hijos y los nietos puedan ver qué pasaba, que no lo sepan por la televisión, sino por la vida real". "Pero muchos ya lo han visto y creo que lo recordarán por cientos de años".

U.Chen--ThChM