The China Mail - Monarquía: Tiempos difíciles

USD -
AED 3.672498
AFN 65.999741
ALL 81.749978
AMD 377.657389
ANG 1.79008
AOA 916.50233
ARS 1447.7684
AUD 1.43542
AWG 1.80125
AZN 1.704736
BAM 1.656847
BBD 2.015105
BDT 122.260014
BGN 1.67937
BHD 0.377013
BIF 2953.091775
BMD 1
BND 1.272884
BOB 6.913553
BRL 5.239695
BSD 1.000479
BTN 90.561067
BWP 13.175651
BYN 2.857082
BYR 19600
BZD 2.012224
CAD 1.36883
CDF 2224.999953
CHF 0.77793
CLF 0.021805
CLP 860.999848
CNY 7.97075
CNH 6.94469
COP 3642
CRC 496.003592
CUC 1
CUP 26.5
CVE 93.41048
CZK 20.68325
DJF 178.163135
DKK 6.33544
DOP 63.049753
DZD 129.999028
EGP 46.891297
ERN 15
ETB 154.976835
EUR 0.848335
FJD 2.208987
FKP 0.729917
GBP 0.733985
GEL 2.689736
GGP 0.729917
GHS 10.985781
GIP 0.729917
GMD 73.502583
GNF 8780.996111
GTQ 7.67429
GYD 209.32114
HKD 7.808645
HNL 26.428662
HRK 6.385498
HTG 131.143652
HUF 321.920429
IDR 16818.3
ILS 3.094805
IMP 0.729917
INR 90.493349
IQD 1310.5
IRR 42125.000158
ISK 122.739414
JEP 0.729917
JMD 156.862745
JOD 0.709041
JPY 156.859642
KES 129.170211
KGS 87.449587
KHR 4030.000239
KMF 417.000221
KPW 899.945137
KRW 1464.280435
KWD 0.30738
KYD 0.83376
KZT 497.113352
LAK 21520.880015
LBP 86150.000188
LKR 309.665505
LRD 185.901857
LSL 16.059936
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.323093
MAD 9.174496
MDL 16.928505
MGA 4431.457248
MKD 52.254146
MMK 2099.936125
MNT 3569.846682
MOP 8.051354
MRU 39.72959
MUR 45.879791
MVR 15.459409
MWK 1737.999994
MXN 17.36365
MYR 3.944005
MZN 63.759784
NAD 16.059961
NGN 1371.402396
NIO 36.81834
NOK 9.707645
NPR 144.897432
NZD 1.67173
OMR 0.384499
PAB 1.000479
PEN 3.362504
PGK 4.286719
PHP 58.840151
PKR 279.84277
PLN 3.577895
PYG 6622.13506
QAR 3.64125
RON 4.3222
RSD 99.574537
RUB 76.24746
RWF 1459.958497
SAR 3.75018
SBD 8.064647
SCR 14.780283
SDG 601.500712
SEK 9.00173
SGD 1.274295
SHP 0.750259
SLE 24.550143
SLL 20969.499267
SOS 570.224434
SRD 37.89403
STD 20697.981008
STN 20.755852
SVC 8.7544
SYP 11059.574895
SZL 16.060355
THB 31.805499
TJS 9.349774
TMT 3.505
TND 2.845503
TOP 2.40776
TRY 43.53032
TTD 6.777163
TWD 31.689501
TZS 2572.500108
UAH 43.151654
UGX 3562.246121
UYU 38.562056
UZS 12264.970117
VES 377.98435
VND 25954.5
VUV 119.556789
WST 2.72617
XAF 555.589718
XAG 0.013059
XAU 0.000206
XCD 2.70255
XCG 1.803149
XDR 0.691101
XOF 555.690911
XPF 101.549983
YER 238.324985
ZAR 16.164855
ZMK 9001.189062
ZMW 19.585153
ZWL 321.999592

Monarquía: Tiempos difíciles




En 2025 España volvió a enfrentarse a un año convulso. La inflación persistente, las tensiones políticas y territoriales, la crisis de confianza en las democracias y la sombra de conflictos internacionales como la guerra en Ucrania o la violencia en Oriente Próximo marcaron la agenda. A nivel interno, la DANA del año anterior dejó una profunda herida en la Comunitat Valenciana y otras regiones, la sociedad se dividió por la falta de consenso político y el acceso a la vivienda y al empleo siguió siendo un desafío. En ese contexto de fatiga social y polarización, la figura de la monarquía se mantuvo en el centro del debate público como referente de continuidad y moderación.

La institución celebró el cincuentenario de su restauración con actos que subrayaron su papel en la transición democrática. Desde el Palacio Real se reconoció el camino recorrido desde 1975 y se rindieron honores a las figuras que hicieron posible la nueva Constitución. La monarquía recordó que la España actual es fruto de la capacidad de alcanzar consensos y de la confianza en los valores comunes, y que esa lección sigue siendo necesaria para afrontar los desafíos de hoy.

A lo largo de 2025, el rey Felipe VI estuvo presente en momentos clave. En octubre, en un homenaje a las víctimas de la DANA en Valencia, transmitió el dolor de la Corona y pidió aprender de la tragedia para prevenir catástrofes futuras y mantener la solidaridad con los afectados. En Valencia volvió a insistir, durante la ceremonia de los premios Rei Jaume I, en la necesidad de sumar esfuerzos para consolidar un sistema científico y tecnológico fuerte y recordó que la ciencia y la innovación deben ser factores de unión y esperanza. Estas intervenciones se sumaron a las palabras del rey en el discurso de Navidad, donde advirtió de la crisis de confianza que atraviesan las democracias, alertó sobre el auge de extremismos y desinformación y llamó a recuperar el espíritu de la Transición. De pie en el Salón de Columnas del Palacio Real, apeló a la convivencia y a la responsabilidad individual y colectiva, subrayando que España progresa cuando comparte objetivos y que el miedo y el ruido impiden ver la realidad en su amplitud.

La acción exterior de la monarquía también resultó relevante. En noviembre Felipe VI realizó la primera visita de Estado de un monarca español a China en dieciocho años. Allí se reunió con el presidente Xi Jinping y firmó una decena de acuerdos de cooperación en seguridad alimentaria, educación y espacio, demostrando que la Corona puede actuar como canal diplomático complementario al Gobierno. Pocos meses antes, en septiembre, los reyes viajaron a Egipto para escenificar el nuevo partenariado estratégico entre los dos países y respaldar iniciativas de diálogo y reconciliación en el Medio Oriente. Estas giras permitieron profundizar la proyección internacional de España y tender puentes que van más allá de los vaivenes políticos.

En el ámbito institucional, la monarquía siguió impulsando medidas de transparencia y ejemplaridad. Felipe VI renunció a la herencia de su padre y vetó que el rey emérito recibiera asignación de los presupuestos, publicó anualmente la lista de obsequios recibidos y sometió las cuentas de Zarzuela a auditorías externas. Estas acciones, unidas al distanciamiento de las polémicas del reinado anterior, contribuyeron a mejorar la valoración social de la Corona. Una macroencuesta realizada al inicio de 2025 reveló que el 53 % de los españoles cree que la imagen de la institución ha mejorado desde el año 2000 y solo un 28 % considera que ha empeorado. La misma encuesta situaba a la monarquía como la institución mejor evaluada del país con una nota media de 6,3 sobre 10, por delante de la Guardia Civil, la Policía y el Ejército. Análisis posteriores confirmaron que el apoyo crece especialmente entre los votantes de los grandes partidos y se mantiene estable entre hombres y mujeres, mientras que las formaciones nacionalistas e independentistas son las más críticas.

Otros estudios de opinión elaborados durante 2025 también aportaron matices. El Informe Borbón de un medio especializado, basado en encuestas de IMOP Insights, señaló que el rey Felipe VI contaba con un 43,7 % de aprobación frente a un 21,1 % de desaprobación y un 35,2 % de neutralidad. El informe destacaba que la reina Letizia y la princesa Leonor alcanzaron su mejor valoración histórica, superando el 60 % de opiniones favorables, y que estas figuras femeninas, junto con la profesionalidad y la transparencia de Felipe VI, son clave para la legitimación simbólica de la monarquía. Sin embargo, advertía de que entre los jóvenes de 24 a 35 años crece la indiferencia y que en territorios como Cataluña persiste una desaprobación significativa, aunque en leve retroceso. La encuesta mostraba que más del 36 % de los consultados percibe que la monarquía es más fuerte que en 2014, mientras que un 33 % la ve estable y un 38 % considera que sigue debilitada. La recuperación del prestigio institucional, la transparencia y la profesionalidad son identificadas como los principales logros del reinado.

No faltaron voces críticas que cuestionaron el modelo de Estado, pero los expertos coincidieron en que el debate entre monarquía y república está hoy amortiguado por razones prácticas. La mayoría de los ciudadanos considera que la monarquía parlamentaria garantiza la estabilidad democrática y evita la pugna partidista por la jefatura del Estado. Algunos catedráticos recordaron que el consenso sobre la Corona fue esencial durante la transición y que los rankings internacionales sitúan a las monarquías parlamentarias entre las democracias de mayor calidad. La alternativa republicana, argumentan, concita menos apoyo y podría generar nuevas tensiones en un país con graves desafíos territoriales y políticos.

El discurso de la princesa Leonor en la entrega de los premios Princesa de Asturias también marcó el año. La heredera resaltó que la convivencia es el único camino hacia el progreso y reconoció a quienes trabajan por la ciencia, la cultura y el deporte. Meses antes, los reyes y sus hijas habían presidido los premios Princesa de Girona, donde se celebró el talento joven y se animó a la juventud a imaginar y actuar para transformar la realidad. Estas ceremonias reforzaron la imagen de continuidad generacional y acercaron a la institución a los jóvenes.

En 2025 se celebraron además actos simbólicos como el Día de la Fiesta Nacional, en el que la Familia Real encabezó un desfile militar y ofreció una recepción a más de un millar de invitados, entre ellos alcaldes de las zonas afectadas por las inundaciones. La presencia destacada de los reyes, de Leonor y de la infanta Sofía subrayó la unidad nacional y la empatía con las regiones castigadas. La monarquía también presidió la entrega del Toisón de Oro a figuras relevantes del proceso democrático y reconoció la labor de jóvenes emprendedores, científicos y artistas, recordando que el futuro de España se construye apoyando el talento y la diversidad.

Mirando hacia 2026, las expectativas son de cauto optimismo. Un estudio de la consultora ATREVIA mostró que el 37 % de la población espera que su situación mejore el próximo año, frente a un 10 % que prevé un empeoramiento y un 53 % que cree que seguirá igual. La ciudadanía encuentra su principal fuente de esperanza en el bienestar físico y mental, el amor y la paz y la seguridad, mientras que las cuestiones financieras o medioambientales se sitúan en un segundo plano. Las mujeres y los jóvenes de 18 a 25 años son los más optimistas, en contraste con los mayores, que priorizan la estabilidad y la seguridad. Estas expectativas reflejan un deseo de continuidad con margen de mejora y se alinean con el mensaje del rey de buscar objetivos compartidos y no correr a costa de la caída de otros.

Si 2025 fue un año de pruebas, 2026 se vislumbra como una oportunidad para consolidar los avances. La monarquía, reforzada por su papel de árbitro institucional y por la creciente implicación de Leonor, se perfila como pieza clave para mantener la cohesión en un momento en que el país debe afrontar reformas económicas, sociales y climáticas de gran calado. El éxito dependerá de la capacidad de escuchar, de renunciar a dogmas y de trabajar juntos por un proyecto de país que inspire confianza. La Corona ya ha lanzado su mensaje: solo con convivencia, ejemplaridad y sentido de justicia puede España transformar la fragilidad en fortaleza y convertir la desesperanza en esperanza duradera.